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Cuando Belgrano se animó a arriesgar, hizo la diferencia

En la última fecha, la “B” asumió los riesgos que la situación le demandaba hace rato. Fue superior y no le alcanzó.

08 de abril de 2019 a las 08:00 a. m.
Cuando Belgrano se animó a arriesgar, hizo la diferencia

Con el descenso consumado, el análisis futbolístico de lo hecho por Belgrano queda en segundo plano.

Quizá el dato más relevante en ese sentido haya sido que, en la última fecha y con la suerte prácticamente juzgada, logró jugar un partido prolijo, en el que superó a su rival mucho más allá de lo que indica el resultado y arriesgando lo que debió arriesgar mucho antes para tener más chances de quedarse en Primera.

Después de un comienzo nervioso, en el que se notó demasiado la urgencia, Belgrano se fue acomodando y metió contra el arco a Godoy Cruz.

Lo tuvo a los 10 minutos, con el gol anulado por mano de Nani en uno de los tantos centros que cayeron saludos área mendocina.

Después, empezaron a llegar a Alberdi las noticias de los goles de rivales directos en otras canchas; pero Belgrano siguió yendo al frente: a los 25, Mehring le sacó el gol a Lugo que remató desde el borde del área chica y, dos minutos más tarde, Cuero remató apenas afuera.

La única clara que tuvo la visita fue un disparo de Merentiel, desde fuera del área, a los 32.

Antes del cierre de los primeros 45 minutos, Belgrano tendría otras tres ocasiones muy claras: un cabezazo de Mendoza en el travesaño a los 36, un gran remate de media vuelta de Cuero que se fue muy cerca del palo derecho de Mehring a los 38, y una atajada del arquero visitante a los 45, cuando Techera remató desde inmejorable posición.

Siguió yendo

Para el complemento Osella arriesgó desde el comienzo con los ingresos de Brunetta por Nani y, después, de Lencina por Lugo. Reacomodó sus líneas con tres defensores, cuatro volantes y tres delanteros (Cuero se adelantó unos metros). Quedó más expuesto a la contra del visitante, pero la tibieza del rival no lo hizo posible.

La tónica del partido no cambió, pero a Belgrano le costó un poco más generar situaciones claras. Hasta que, a los 32, Cuero tuvo el premio a su gran esfuerzo y al desequilibrio permanente que generó: después de su enésima corrida logró doblegar a Mehring.

En ese momento, Patronato seguía ganando su partido y San Martín ya había marcado el segundo ante Talleres. Las esperanzas se desvanecían, pero la gente al menos pudo ver, en el último partido, a un equipo que arriesgó para intentar cambiar su suerte. Claro, ya era demasiado tarde.