Cristante y el arco embrujado
El ex arquero, ídolo del Toluca de México, vivió una tarde para el olvido el 18 de septiembre de 2004. Repasamos los bloopers.
"Es el puesto más ingrato" supo decir hace varios años Hugo Orlando Gatti en referencia al oficio de arquero. Y si de errores se trata, los de los guardavallas cobran mayor dimensión, ya que un yerro suyo generalmente se paga con un gol.
Hernán Cristante es un ícono del Toluca de México. Después de atajar en Gimnasia La Plata y de haber integrado la selección argentina en la Copa América de 1995, pasó a los Diablos Rojos, el mote con que se conoce a los "choriceros" del Toluca. Allí fue nueve veces campeón, con el que se despidió el año pasado, después de 17 años en club, con breves interrupciones para jugar en Platense, Newell's y Huracán.
Actualmente, a los 42 años, defiende el arco de los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, en la Segunda División.
Pero en medio de tantas alegrías, el 18 de septiembre de 2004 Cristante vivió su tarde negra. Fue en un partido ante el Pachuca, por la sexta fecha del Apertura de la Federación Mexicana de Fútbol. Al minuto de juego, cometió un infantil error que derivó en la apertura del marcador por parte del delantero Sergio Santana. Ya con la cruz sobre su espalda, a los 25 minutos su equipo fue sancionado con un penal que, rematado por el mismo Santana, se convirtió en gol luego de curiosa cabriola tras pegar en el poste y su espalda.
La buena: que sus compañeros lo "salvaron", ya que Toluca pudo remontar el 0-2 y finalmente se impuso 3-2.