Copa América: el inolvidable día de un hincha de Talleres con Messi
Matías es cordobés e hincha de Talleres. Fue a la concentración argentina con la misión de ver a Messi. Lo vio y ¡se llevó el autógrafo!
Iba de acá para allá. Inquieto. Expectante. Estaba solo. Solo con su camiseta de Talleres, que tenía la leyenda de los 100 años en la espalda. Él es Matías Cerda, el hincha cordobés que le hizo el aguante a la llegada de Lionel Messi y Javier Mascherano, los últimos dos futbolistas de la selección argentina que ayer al mediodía se sumaron al plantel en el Hotel Serena Suites.Matías se mezcló entre la maraña de periodistas que estaban haciendo la guardia. Con anteojos oscuros y el entusiasmo de un chico, este cordobés estaba feliz de poder ver, aunque sea unos instantes, a estas figuras mundiales. Pero el día le deparaba un montón de sorpresas más a este joven de 29 años que en Córdoba vivía en barrio Cofico (ahora lo hace en La Serena con sus padres) y el lunes por la noche escuchó por radio el triunfo de la "T" frente a Defensores de Belgrano ("Este año no se nos puede escapar el ascenso", dijo).

De repente, aparecieron unos carabineros (la Policía local) en motos con sirena, dos autos de alta gama y una camioneta que los seguía con un camarógrafo haciendo equilibrio, peligrosamente, en la caja de la “chata”. “¡Ahí llega Messi, ahí llega Messi!”, gritaba Matías, que como todos ahí se pusieron expectantes de lo que ocurriría unos segundos después.
La comitiva giró, sin frenar, de la Ruta 5 al acceso del Hotel Serena Suites. Se lo vio del lado izquierdo a Messi y a la derecha Mascherano. “Leo” tenía una sonrisa mirando hacia donde estaba la prensa y pasó. Así pasó Messi y compañía. Fueron 5 segundos, como mucho, lo que tardó en hacer ese recorrido. El tiempo que esperó Matías para verlo se resumió en esa imagen. En ese instante.
Ya estaba conforme con lo que había vivido, pero Matías fue por más. Se ofreció a llevar a este enviado especial, al del diario Los Andes y al de Cadena 3 hasta el predio de entrenamiento La Alpina, a unos 15 kilómetros del hotel, con su cámara de fotos en mano y con muchas ganas de entrar a un lugar reservado sólo para periodistas.
Luego de una larga espera, de repente se abrieron las puertas para que ingrese la prensa, había alrededor de 200 hinchas que querían entrar pero sin el pase correspondiente no se podía. Sin embargo, Matías se las ingenió y entró. “Le saqué una foto a Messi”, decía con una cara de felicidad imborrable. Sólo fueron 10 minutos. Pero Matías fue por más.
Para entrar consiguió un pase de prensa de tanto insistir. Y por eso pudo ingresar a la conferencia de prensa. Cuando entró Messi, no lo podía creer. No hizo preguntas. Pero al final, cuando una mujer le acercó una remera para firmar, Matías hizo lo mismo y “Leo” le firmó una camiseta de Argentina. “No lo puedo creer. Fue el mejor día de mi vida”, casi al punto lágrima gritaba “Mati”, ya entrada la noche en La Serena, con el “trofeo” en su mano y un recuerdo para toda la vida.
