Cómo vivió el paro de Agremiados Belgrano y qué hará este viernes
Cómo vivió el equipo una jornada de locos en la que no se levantó el paro de Agremiados y se frenó el inicio del torneo. Sigue en Buenos Aires esperando otro día bravo.
En otra jornada llena de locura general y cargada de dichos y entredichos, en la que el fútbol argentino tuvo una nueva muestra de desorganización, desmanejo y descontrol, la determinación de que la pelota siga parada sorprendió a Belgrano en Buenos Aires y también sorprendió a los dirigentes porque, cuando lograron ponerse de acuerdo, fue el gremio de los futbolistas el que sentenció la suerte de la redonda de cuero.
La postura de Futbolistas Argentinos Agremiados fue inclaudicable y, más allá de lo que fueron reuniones tras reuniones en distintas sedes y con varios interlocutores, el final fue el anunciado por Sergio Marchi: "No hay fútbol". El Pirata quedó metido en un viaje impensado, pero en el que se hizo primar la determinación de trasladarse a Buenos Aires para no correr el riesgo de que la medida de jugar o no fuese modificada sobre la marcha y el plantel estuviese varado en Córdoba.
Eso, por el lado de la explicación simple que se dio desde el club. Por el otro, está claro que el pedido de la cúpula de la entidad de barrio Alberdi fue no desproteger la imagen de Armando Pérez, pues el presidente del Pirata, y quien comanda la Comisión Normalizadora, no podía trabajar con tranquilidad en procura de solucionar la crisis del fútbol con sus empleados no presentes para disputar el compromiso asumido por el torneo.
En la noche del miércoles, cuando los jugadores esperaban las novedades desde Buenos Aires para resolver sobre la postura a tomar y si viajaban o no se dio en ese momento que el teléfono de los referentes y del entrenador sonaron y desde el otro lado llegó el pedido expreso de los directivos de viajar y estar alistados para jugar.
Lo que se dejó en claro desde el lado de los dirigentes del Celeste es que “nunca se pretendió interferir en la determinación final del plantel sobre sumarse o no a la medida de fuerza que el gremio de futbolistas llevó adelante”.

Los estamos esperando
Una vez resuelto que el plantel viajara, y con la utilería y la reserva ya instalada en Buenos Aires desde la mañana de ayer, sólo restó ajustar detalles y que el plantel profesional embarcara en el vuelo de Aerolíneas Argentinas.
Después del ensayo matinal en Villa Esquiú, un ómnibus de la empresa Urquiza aguardó a los jugadores para trasladarlos al aeropuerto y desde allí a Capital.
Los jugadores se reunieron en el vestuario después de la práctica y resolvieron emitir un comunicado en el que dejaron en claro que se “solidarizaban” con los demás futbolistas de otros planteles.
La redacción del comunicado, más algunas charlas entre todos, demoraron por algunos minutos la partida de Villa Esquiú de la delegación Pirata. Así fue que otro llamado se dio al teléfono de uno de los empleados de seguridad, para que a través del aparato el técnico Leonardo Madelón le asegurara a su interlocutor que aceleraría la salida del plantel hacia el aeropuerto, pues si el vuelo se perdía, la “complicación iba a ser mayúscula para todos”.
Farré aseguró que la postura era la de “solidarizados” y que apoyaban la determinación “que lleva adelante FAA”. Además, dijo que viajar fue solamente para “evitar cualquier imprevisto”, y dejó en claro que no se presentarán a jugar hasta que se regularice la situación.
La intención de los dirigentes del club cordobés, el que comanda Armando Pérez, era dejar en claro que todo lo que se hizo fue por “ser prolijos y ordenados, porque no debemos nada y hace 10 años que se está manejando el club de manera correcta”.
Este jueves, desde Buenos Aires, Abraham Rufail, vicepresidente segundo y que está junto a la delegación, dejó en claro que "la imagen ya está mostrada" y que "lamentablemente" la AFA está "destruida, con un desmanejo de más de 30 años".

“Nosotros respaldamos y respetamos la determinación que adopte el plantel. Lo que no podíamos hacer era no viajar y quedarnos en Córdoba”, agregó el dirigente. El entrenador Leonardo Madelón envió a la delegación completa con sus ayudantes, y él partió de Córdoba varias horas después por razones familiares.
Belgrano quedó en Buenos Aires sin saber si jugará o no con San Lorenzo. Seguirá esperando en "la Capi" en otro día de locos en el fútbol argentino.