Comienza la era Bauza en la selección: es la hora señalada
Edgardo Bauza comienza hoy, a las 20.30 contra Uruguay en Mendoza, su camino como entrenador de la selección argentina. Al cargo llegó luego de un juego de intereses y política, que tuvo en Armando Pérez a su principal artífice.
Fue después del Mundial de Alemania 2006. Jürgen Klinsmann renunció como técnico de la selección de su país y dejó la puerta abierta a Joachim Low, su ayudante, para que se hiciera con el equipo. No sorprendió la decisión porque Low trabajaba junto al DT desde el comienzo.
Lo cierto es que tomó el cargo y se ha mantenido al frente desde aquella época. Una eternidad para un trabajo que en Argentina es uno de los más inestables del mercado laboral.
Lo sabe Edgardo Bauza, quien hoy (a las 20.30, en Mendoza) debutará oficialmente dirigiendo a Lionel Messi y compañía en el partido contra Uruguay, por eliminatorias sudamericanas. "El Patón", quien llegó a ese puesto lleno de dudas, críticas e incertidumbre, no la tiene fácil.
No es caprichosa la mención a Low. Es el técnico de la Die Mannschaftdes desde hace 10 años, sin interrupciones. Pasó por los mundiales de Alemania (como ayudante), de Sudáfrica y de Brasil, adonde llevó a su equipo a ser campeón del mundo luego de vencer a Argentina.
Ha visto crecer a una generación de jugadores y ha llevado adelante un plan de trabajo único en el planeta. Su llegada al cargo tuvo la lógica que en Argentina no existe. Era el ayudante de Klisman. Y cuando Klisman se fue, siguió su trabajo hasta hoy.
Argentina está lejos de eso. Desde Alemania 2006, lleva siete técnicos al mando de la selección: José Pekerman, Alfio Basile, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino y, ahora, Bauza. Ninguno continuó el trabajo del anterior porque ninguno tiene que ver con el anterior.
Lejos de un proyecto abarcador, los vaivenes de la selección argentina tuvieron más que ver con el humor popular, los caprichos de los jugadores y hasta la opinión de los gobiernos, que han politizado al fútbol para transformarlo en tema de Estado.
Lejos de Alemania, que en toda la historia ha tenido 10 técnicos desde que empezó a competir, allá por 1904.
"A Armando Pérez lo primero que le dieron fue un mensaje de Simeone: le dijeron que la cláusula de rescisión del 'Cholo' era muy alta y que lo pensara bien antes de llamarlo para dirigir a la selección", cuenta alguien cercano al hoy presidente de la Comisión Normalizadora de AFA.
Así comenzó el derrotero de Pérez, horas después de que la Federación Internacional de Fútbol (Fifa) lo designara para reordenar AFA, la entidad que maneja el fútbol en Argentina. Y entonces, luego de descartar al DT que más consenso tenía, comenzó la búsqueda que terminó en la designación de Bauza, el primer técnico con quien se reunió.
La llegada del “Patón” a la selección fue la primera gran decisión que tomó Pérez. No esperaba tener que elegir DT, pero la renuncia de Martino lo puso en esa situación. Lo de la selección le tocó de rebote, pero nunca le molestó.
Es más, conocer a Bauza le causó buena impresión desde la primera vez. “Siempre se mostró interesado en el trabajo. Y sin especulaciones”, contó hace poco Pérez al recordar por qué eligió al técnico.

“Es serio, pendiente de su vida. Muy comprometido. Muy ordenado”, agregó el presidente de Belgrano, siempre amigo de las personalidades más previsibles. Un hombre que valora la “coherencia”.
Tal fue el interés de “el Patón” por hacerse cargo del equipo de Messi que acaba de firmar su contrato con la AFA por “la mitad de lo que ganaba en Brasil”, según la misma fuente cercana a Pérez. “Es que era el candidato que más quería ser técnico de la selección”, asegura.
Eso sí: si Pérez deja de conducir al fútbol argentino, Bauza (lo ha dicho) sería capaz de dar un paso al costado.
Destinado a la reconstrucción de un equipo que ha perdido tres finales consecutivas, logró al menos convencer a Messi para que quemara aquella renuncia en Estados Unidos. Con el crack en el plantel, deberá clasificar a la selección al Mundial de Rusia 2018, destino final de su acuerdo con Pérez.
Lo eligió él"Al DT lo elegí yo", repitió varias veces Pérez aquella semana de fines de julio llena de idas y vueltas, en la que se definió el nuevo DT de la nacional.
Su afirmación era la respuesta a la omnipresente compañía de Fernando Marín, el director de Fútbol para Todos. Es más: el día que Bauza se reunió con el presidente de Belgrano para contarle su proyecto de selección, Marín participó del encuentro. Fue en la casa del mandamás del Pirata en Buenos Aires. No hubo movimiento que no compartieran por esas horas.
Marín fue designado por Maurico Macri al frente del programa Fútbol para Todos (en el que el Estado tiene los derechos de la televisación) en el comienzo del gobierno de Cambiemos.
Hombre de medios (fue quien trajo El Chavo del 8 al país, entre otros hitos de su carrera), también gerenció Racing de Avellaneda y lo llevó a ser campeón en 2001. Más allá del logro, su paso por la Academia no es recordado de la mejor manera (muy cuestionado, dejó el club con problemas financieros y descrédito político) y no goza de gran prestigio en el ambiente del fútbol.
Hombre de confianza del presidente de la Nación, Pérez siempre contó con el apoyo del Gobierno para reconstruir el fútbol argentino. ¿Influyó Mauricio Macri en la elección de Bauza? "Macri en persona, no creo. Pero sí funcionarios o lobbistas del macrismo", afirma Alejandro González Casar, periodista de La Nación y autor del libro Pasó de todo, una exhaustiva investigación sobre el Fútbol para Todos.
¿Es Marín un lobbista? “Marín tiene como principal virtud la confianza del Presidente. Es el ‘controller’ de la plata del Gobierno, agrega Casar.
Según ha publicado Casar en varias notas, desde la creación de Fútbol para Todos en 2009 el Estado nacional ha desembolsado unos 8.000 millones de pesos. Esa financiación terminará a fines de este año. Y luego, como pasó con Bauza, Pérez deberá decidir quién es el nuevo socio de la AFA en la televisión.

ConfianzaEl pasado 1° de agosto, Pérez anunció que Bauza sería el técnico de la selección. Lo hizo luego de reuniones con otros entrenadores y en medio de una ola de presiones, sobre todo periodísticas, que cuestionaron sus métodos.
"¿Enojarme por las críticas? Yo las disfruto", le ha dicho Pérez a gente de su entorno, para descomprimir la situación ante tanto castigo y ante los ataques, sobre todo, de dirigentes de menor peso político pero más audacia.
Tal es la confianza en Bauza que Pérez también decidió que las selecciones juveniles estén en su órbita. Junto con el DT hay una comisión evaluadora de las carpetas presentadas, formada por los exfutbolistas Pablo Caballero y “Pancho” Sá, el extécnico de Belgrano Mario Griguol y Carlos Javier McAllister, secretario de Deporte de la Nación.
La presencia de Griguol no sorprende. Pérez trabaja rodeado de su gente. El periodista Santo Biasatti y el contador Víctor Taboada, de TSU Cosméticos, están al día con la gestión. Pero, además, hay un grupo de abogados de las empresas de Pérez que analiza el estatuto de AFA que será modificado, y hay varias personas, muy cercanas, que siempre responden a sus pedidos (de todo tipo).
El presidente de Belgrano, a los 72 años (nació en Nació en San Miguel, provincia de Buenos Aires, el 12 de diciembre de 1943), aprendió que en la vida sólo se confía en lo que se conoce, y mucho.
Su trabajo no está ni empezando. Pudo poner en marcha los campeonatos locales, pero sus objetivos apuntan a 2017.
Además de modificar el estatuto, tendrá que encontrar la salida al Fútbol para Todos (ha tenido acercamientos con Turner y con el Grupo Clarín, entre otros), renegociar el reparto del dinero y formular la ingeniería para que el torneo de Primera vuelva a tener sólo 20 equipos.
¿Logrará Pérez normalizar la AFA? “Tiene el antecedente de Belgrano, que no facturaba ni por asomo lo que cobra la AFA. Si en el Pirata pudo, ¿por qué no podrá en la AFA?”, especula Casar González. Y Bauza, ¿logrará devolver la confianza que el presidente de la Comisión Normalizadora ha puesto en él? Esta noche comenzará a develarse esa respuesta. Ambos se necesitan, y mucho, para conseguir que el éxito de uno sea el éxito de los dos.