Temas del día:

Comienza la Copa del Mundo en Brasil, comienza el enigma

San Pablo albergará el inicio del Mundial en un clima entre indiferente y cordial. Enclavado en uno de los barrios más pobres de la ciudad, el Arena Corinthians será el epicentro de la fiesta y el partido.

12 de junio de 2014 a las 09:22 a. m.
Comienza la Copa del Mundo en Brasil, comienza el enigma

Manuel abrió los ojos, sorprendido. “¿Están hablando en inglés?”, preguntó. “¿En inglés?”. Y la mujer que lo acompañaba sonrió. “Sí, están anunciando en inglés. Esto seguro dura hasta después de la Copa”, le dijo en voz alta. A los 70 años creía haberlo escuchado todo, pero que le anuncien las paradas del subte, ese que usa todos los días, en otro idioma, eso sí que no.

Es que llegó el Mundial a Brasil. Y hoy es el día de inicio de la Copa del Mundo. Un campeonato que para los argentinos siempre ha sido parte del imaginario pero que, al menos en San Pablo, parece apenas un invitado de lujo. Distante y lejano. Mucho dinero gastado en estadios, reformas en los aeropuertos y ampliaciones de caminos; pero poco en la vida diaria de barrios como Itaquera.

Fue ahí donde Manuel se bajó del subte, como cada día. Llevaba una revista de ofertas del supermercado y se iba para su casa. Ahí, justo frente al Estadio Arena Corinthians, que hoy será sede del primer partido del Mundial. Nada menos que el que abre la ilusión y la esperanza de todos.

San Pablo recibe la copa con aire superado. Ciudad gris, monumental, de ritmo arrollador y eje central del poder económico de Brasil, ayer siguió como si nada. Un poco de amarillo y otro verde en las avenidas del casco céntrico, pero poco en la periferia, como Artur Alvin (una especie de Villa El Libertador, pero con una mole de cemento, vidrio y césped enclavada en el medio de todo). Y también en la fabulosa avenida Paulista y el caro barrio de Pinheiros, lleno de Porsche, Ferrari y Dolce Gabbana.

Imagen de la nota

En esta ciudad hoy, a eso de las 15.15, se habrá iniciado el Mundial de Brasil. La 20ª edición del torneo más importante del fútbol mundial. Será en San Pablo, al sudeste de la ciudad más grande del país, en la que los helicópteros son usados como taxis y el transporte público mueve cada día cinco millones de personas.

Será un día feriado porque la Municipalidad no quiere sorpresas en la calle. Todo el mundo se queda en su casa y el que tiene una entrada (ayer pedían 45 mil pesos argentinos en la reventa), que vaya a la cancha.

Y que vaya como pueda menos en subte porque anoche lanzaron una huelga que dejará a miles de personas sin la línea roja, que lleva directo desde el otro lado de la ciudad al estadio.

No es sorpresa. Todo pende de un hilo en el comienzo de la Copa. Ayer, las entrañas del estadio Arena Corinthians eran las de un herido grave. Destripado por donde se lo mire, una breve recorrida por los salones interiores dejó en claro que no terminarán de armarlo para la inauguración. Dinero tirado por los pisos recién alfombrados, en forma de adornos, bebidas, plantas. Pero en especial, en baños que parecen de hotel de cinco estrellas.

Imagen de la nota

Manuel, de bigotes canosos y anteojos de montura barata, seguía riéndose y comentaba. “Hablan en inglés, pero ayer me tocó darle una mano a un africano que no entendía nada”, bromeaba.

Presos de su buena onda, los brasileños tampoco andan por la calle negándose a hablar del Mundial. A pesar de los millones de reales que se gastaron en los estadios, de la palabra “corrupción” en cada frase y la rutina laboral que no se puede detener, siempre están atentos. Preguntan una y mil veces como buenos anfitriones. “¿Todo bien”.

¿Se ven banderas? Sí. ¿Gente alentando? También ¿Y hay hinchas de otros países? Por supuesto. Pero todo eso no termina de generar clima. A pesar de que hace un mes, la cuestión era peor. Siempre asociados a una personalidad más cerrada, algo retraída, apegados al trabajo, la fiesta quedaba para los cariocas en Río de Janeiro donde, si todo se da como ellos quieren, jugarán la final en el Maracaná.Por eso, costará más al sur.

Será más difícil que suba la temperatura de una Copa a fuego mínimo. Dependerá de Neymar –figura del Santos de por aquí– y del seleccionado que cambie la fisonomía de un rostro con mueca de desconfiado.

Si “la Canarinha” va aplastando rivales y se acerca al título, “todo mundo sólo hablará de fútbol”, como decía Manuel. Un viejo sabio que hoy verá cómo a metros de su casa se juega el primer partido de la Copa del Mundo.

Imagen de la nota

La ceremonia inaugural comenzará a las 15.15. El principal desafío será la protección del campo de juego, debido a que luego se medirá el anfitrión ante la selección de Croacia. No está previsto que hable la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, ni el titular de la Fifa, Joseph Blatter.

Más de Deportes - Fútbol