Comienza el primer Mundial en África
Se corre el telón . Empieza la Copa del Mundo, un espectáculo apasionante que atrapa a millones de personas de todo el planeta.
Johannesburgo. Cada Mundial es un acontecimiento único. Lo saben de sobra los argentinos que viven, cada cuatro años, un cosquilleo hermoso y paralizante que los hipnotiza. Y lo sabe el planeta que no tiene nada más parecido a una fiesta universal. Sin embargo, esta Copa del Mundo, que comienza hoy en Sudáfrica, será aún más extraordinaria que todas las anteriores. Es que el fútbol llega a África por primera vez, el continente negro, rico, poderoso, olvidado y humillado por años.
No será uno más. No desde el momento en que los "Bafana Bafana" enfrenten a México (a las 11, hora de Argentina) en el partido inaugural que se jugará en el Soccer City, ahí nomás de Soweto, el símbolo de la resistencia negra contra el apartheid. Y no lo será porque los blancos también estarán hoy allí, alentando a su selección en una ceremonia de unión y confraternidad que parece destinada a culminar la tarea del gran Nelson Mandela.
Es que si este viernes “Madiba” aparece en el Soccer entonces definitivamente el Mundial ya habrá pagado los 4.284 millones de dólares que ha costado. “Lo importante es lo que queda. Y eso beneficiará a Sudáfrica para siempre”, dijo Joseph Blatter, el presidente de la Fifa en la bienvenida.
El Mundial llega a un país en el que el fútbol es el deporte que practican y prefieren los negros. A una nación que dominaron los blancos (primero colonos portugueses, luego holandeses e ingleses), amantes del rugby y del críquet. Pero que, como lo cuenta el periodista John Carlin en su libro El factor humano, un país en el que lo más importante es entender que todos son y se sienten sudafricanos, lleven en su piel el color que lleven.
Un país de contrastesEl Mundial llega a un país que tiene al 50 por ciento de su gente bajo la línea de la pobreza, y al 25 por ciento desocupada (aunque los datos no oficiales hablan de un 40). Un sitio en el que el gobierno espera que en 2010 la nación crezca un 2,3 por ciento ayudada por lo que le aportarán los ingresos de la Copa del Mundo (un 0,5 por ciento).
Un país que ha cambiado radicalmente su escenografía en los últimos 15 años. Hoy es una potencia para África, pero subdesarrollado para el resto del mundo. Un país que también ha tenido, y tiene, problemas raciales entre negros. En 2008, Soweto se levantó contra los inmigrantes ilegales zimbabuenses y de otros países africanos (como Nigeria), los persiguió y asesinó porque, se decían, “robaban” trabajo a los locales.
La Copa se jugará en el país con más infectados por el virus del Sida en todo el planeta. Se calcula que hay 5,7 millones de personas con HIV (1 de cada cinco adultos, 280.000 niños, sobre una población de 48,5 millones de personas).
Un país en el que la canción Shosholoza (“ir hacia adelante”, en zulú) se cantará en cada estadio. El espíritu de los viejos mineros ha hecho que esta nación mantenga el impulso de una locomotora que siempre avanza. “Sigue adelante /sigue adelante /sobre aquellas montañas / tren de Sudáfrica”.
Un pueblo en el que los negros han pasado, desde 1995, a ser parte de una sociedad que no puede absorberlos a todos. Algunos, los llamados “diamantes”, accedieron a un nivel de vida de clase media gracias al dinero. Hoy, su integración es racial pero fundamentalmente económica, con acceso a BMW y a Gucci. Pero la mayoría malvive en los suburbios, cual villas miseria de Argentina.
Pero sobre todo, el Mundial llega a un país que supo utilizar al deporte como cemento para unir las partes rotas de tanta opresión en el apartheid. En 1995, Sudáfrica ganó la Copa del Mundo de rugby en su país y Mandela supo cómo canalizar lo profundo y sincero del sentimiento de campeón. Un país dividido dejó de serlo.
