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Clima de clásico en el Itaquerao: gran rivalidad entre argentinos y brasileños

El estadio de San Pablo vibra al ritmo de las canciones argentinas. Los brasileros también se hacen sentir, y alientan a los suizos.

01 de julio de 2014 a las 01:58 p. m.
Clima de clásico en el Itaquerao: gran rivalidad entre argentinos y brasileños

Hinchas argentinos y brasileños crearon un clima de marcada rivalidad en el estadio Arena Corinthians de San Pablo, donde el seleccionado de Alejandro Sabella y Suiza juegan los octavos de final del Mundial Brasil 2014. A diferencia de la amable recepción experimentada en Belo Horizonte y Porto Alegre, sedes de los últimos dos juegos de Argentina, los paulistas intentaron dominar el ambiente con cánticos y respuestas hacia los simpatizantes "albicelestes". 

"Maradona maricón, Maradona maricón...", fue el grito de guerra de los torcedores, que llegaron al Itaquerao organizados en grupos identificados con camisetas de los clubes locales: Corinthians y Palmeiras, especialmente.

Durante la procesión desde la estación ferroviaria Corinthians Itaquera, ubicada a 500 metros del estadio, los brasileños provocaron a sus rivales, quienes respondieron al paso con el clásico: "Maradona es más grande, es más grande que Pelé".

La fuerte presencia de la Policía Militar en las adyacencias del estadio disuadió cualquier reacción violenta, que en ocasiones estuvo al límite con insultos recíprocos.

En la explanada de ingreso a la cancha, hasta los voluntarios tuvieron protagonismo con mensajes amables e irónicos a través de los megáfonos:

"¡Sean bienvenidos hermanos, hasta la final argentinos!". 

Los paulistas, que adquirieron la mayoría del aforo para el partido de hoy por los octavos de final, realizaron un llamamiento desde las redes sociales para que los argentinos sintieran por primera vez la localía brasileña en el Mundial.

Apenas 7500 simpatizantes del seleccionado "albiceleste" compraron boletos para el juego en el Itaquerao, cuya capacidad asciende a 62.600 personas.

Pese a ello, la policía brasileña estimó que unos 70 mil argentinos podrían llegar hasta las horas previas del partido para palpitarlo en la ciudad.

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