Cinco grandes: el fin justifica los medios
Habrá Boca-River y se recuperarán otros clásicos. Pero el modelo sigue siendo el mismo. Se prometen logros con equipos en su mayoría rentados y que no alcanzan a pagarse.
El telón cayó. Volvió River y se quedó San Lorenzo, después de que pasaron por los infiernos respectivos de la Primera B Nacional y la reválida. "Al fin estamos todos", debe haber dicho Don Julio Grondona, capo de la AFA, sabedor de que el circo se completó: la primera categoría volverá a contar con los cinco grandes, habrá superclásico y se recuperarán varios partidos tradicionales. Hasta su Arsenal de Sarandí fue campeón, otra de las cosas de las que quería disfrutar.Desde el escenario del resultadismo, todo parece cerrar. Aunque no haya existido la necesaria y suficiente correspondencia institucional, esa misma que se declamó en una histórica reunión cumbre de Ezeiza de hace 11 años en la que el que no tenía libre deuda perdía la categoría.
"Si no pagás, te vas al descenso", supo decir Don Julio. River y San Lorenzo no llegaron a sus objetivos desde un proyecto desarrollado y pensado, ni mucho menos desde una economía ordenada. Como el ejemplar Vélez, por caso.
Los pulmones y la velocidad de Buffarini –el mismo que se fue libre de Talleres, en 2010, cobrando 2.500 pesos y que fue símbolo “santo” con 15 partidos–, las locuras de Migliore, los goles de Bueno y la vigencia de 10 ó 12 partidos que tienen los ciclos de Caruso salvaron a San Lorenzo.
Pero están lejos de legitimar una política de tipos que ya están pensando en rentar nuevos equipos con aportes propios (el presidente Abdo afirma haber aportado una millonada) o ajenos (¿cuánto habrá desembolsado Marcelo Tinelli y cómo le pagarán?).
Ahí es donde “el proyecto” es gastar más de lo que se puede pagar. Y con una deuda que seguirá creciendo en millones.
Esa misma sensación de festejo que intenta tapar todo es la que vivió, vive y vivirá River. Un Matías Almeyda arrodillado agradeciendo al cielo, los festejos de la dupla Fernando Cavenaghi-Alejandro Domínguez, a la alegría de un Trezeguet que puso su doblete final encima del gol de oro que le permitió ganar una Eurocopa con Francia, el llanto de los Funes Mori, del presidente Daniel Passarella (que ahora logró la vuelta después del descenso histórico) intentan suturar heridas internas aún abiertas.
La economía es la que hasta mediados del año pasado hablaba de un River que estaba al borde de pedir su convocatoria de acreedores, de un club en el que muchos recursos de van para el negocio de la barra (ah la interna provocó otro muerto has dos partidos), tan Monumental como el estadio “millonario”, que cada vez está más deteriorado.
Y es lo que no debe consagrarse. Desde River ya se promete un equipo de primera línea porque en el regreso el club deberá apuntar a ganar un título, aunque no exista certeza sobre cómo se pagará.
Se le dice adiós al dúo “Chori-Cave”, dos que no dudaron en bajar a la B con River, para ir a buscar a los D’Alessandro, Aimar, Saviola y Demichelis, que según informaron los dirigentes se negaron a dar una mano en la B. Y ya se piensa en buscar a Lugano. ¿Quién los pagará? ¿Cómo?
San Lorenzo, también tiene ese modelo. El mismo Independiente debe afrontar inhibiciones por 27 millones de pesos y piensa en contratar a Mario Bolatti. Piensa estar arriba, pero para tener un mejor promedio para evitar el descenso, como le pasará a Racing. Ninguno querrá pasar el nervio de San Lorenzo o ser aquel River, mientras Boca parece haberse ordenado nuevamente.
Como sea, y pese a quien le pese (en ese caso a los creídos que pensaban en aquel libre deuda), los grandes están juntos de nuevos. “Músicaaa. Daleeee”, anunciaría Mariano Iudica, el animador del “cuervo” Tinelli. Se ve que es así no mas.