Cerato y el Instituto protagonista: la “locura” de la hinchada y el agradecimiento a su madre y los amigos
El lateral oriundo de Río Cuarto marcó el primero gol del 2-0 de Instituto sobre All Boys. Elogió al hincha y se expresó sobre la pelea con Belgrano por elascenso.
Giuliano Cerato (24 años, nacido en Río Cuarto) estaba en el medio de una foto con amigos, posando en la calle Calderón de la Barca. Era el último en irse del Monumental de Alta Córdoba. Y se iba con el mate bajo el brazo y una alegría que no podía contener. Le acompañaba los pasos su mamá, quien siguió de cerca la nota con La Voz para hablar del 2-0 de Instituto sobre All Boys, en el que él marco el 1-0.
“Siento una gran felicidad por el gol. Es una jugada que la entrenamos y por suerte salió”, arrancó.

–Está tu mamá viéndote en este momento en el que estamos haciendo la nota. ¿Qué tenés para decirle a ella?
–Creo que no hay palabras para agradecer a mi vieja y a mi viejo. Desde que me fui de casa siendo chico para ser jugador de fútbol. Hicieron el esfuerzo que los padres hacen por todo hijo. Me acompañaron a todos lados. Haciendo viajes que ni yo me esperaban que se hicieran. Viajes de un día, de ida y vuelta para verme jugar. Creo que los goles estos son para ellos. Se me están dando y son para ellos. Cuando hago los goles en lo primero que piensa es en ellos. Justo hoy vinieron también unos amigos de Río Cuarto. La verdad es que contentísimo de hacer un gol y que estén ellos. Mi mamá se llama Analía. No hay palabras para agradecer.
–¿Cuánto influye en el momento de un jugador la contención de la familia?
–Yo creo que es todo. Son los que están en los momentos malo. Que es cuando la gente a veces no logra entender lo que es un futbolista. En las malas a veces pensás que estás solo y ahí está la familia. Pero, bueno, es súper importante que estén cerca tuyo en todo momento.
El Instituto que hace ilusionar a su hinchada está segundo, seis puntos por debajo de Belgrano, y ese gran momento del equipo mereció dos preguntas más de La Voz. Sobre la gente y sobre la recta final, la de los últimos 10 partidos.
–¿Qué decís del recibimiento de la hinchada?
–Es una locura lo de la gente. Creo que la gente de Instituto está enferma por el club. Creo que lo pasó hoy y en todos los partidos de local es algo que pudimos devolver con una victoria. La gente se va contenta a la casa y de mi parte le agradezco. Nos dan un envión anímico cuando las cosas no nos salen bien en la cancha. Y ellos nos alientan. Y no paran de cantar. Es un plus que nos sacan a nosotros desde adentro.
–¿Cómo ves la pelea por el ascenso con Belgrano y San Martín de Tucumán?
–Dura. Es largo esto. Queda bastante. Nos queda jugar con Belgrano. Creo que va a ser un partido especial. Pero bueno, hay que pensar en Güemes que va a hacer igual de duro. Traernos una victoria desde allá nos va a servir para tener ese envión anímico que estamos teniendo.
Los amigos en Alta Córdoba y el grito hacia ellos
Antes de la nota con La Voz, Giuliano estaba reunido con sus amigos. Era un grupo de gente contentísima que lo felicitaba y que habían tenido la suerte de verlo ahí de cerca. Eran muchos de los compañeros que tuvo en Estudiantes de Río Cuarto cuando hicieron las inferiores. “Eh, La Voz, subanlé los puntajes al ‘Giuli’, ja, ja”, se reían. Y salió esta foto que compartieron en el grupo de WhatsApp en el que están.

Cuando Cerato hizo el gol salió despedido a gritárselo a ellos. Y a su mamá. Giuliano se mostró emocionado de estar con ellos y de que lo hayan visto. Tienen una amistad muy grande en esa categoría de Estudiantes de 1998.
Los amigos que gritaron el gol en Alta Córdoba fueron Federico Carnelutti, Pedro Miranda, Salvador Pereyra, Luciano Barberini, Miqueas Marzo y Federico Escobar.
Ese plantel, que compartió equipo desde que tenían cinco años en las canchas chicas de la Asociación Atlética Estudiantes hizo un viaje por Suecia y Giuliano no pudo hacerlo porque tuvo una chance en Vélez. El apoyo de su familia, como contó en la nota con La Voz, resultó indispensable en su desarrollo como futbolista.
Hoy están todos contentos en él en Alta Córdoba. Y también en Río Cuarto.
*Colaboró con esta nota Denise Audrito.
