"Carlitos" Tevez volvió a Boca para vivir esto
El regreso del ídolo. Con "el Apache", el Xeneize recuperó a un líder dentro del campo de juego.
¿Es Carlos Tevez y todo lo que él significa y transmite dentro y fuera de las canchas, la razón esencial de la alegría que embarga por estas horas a buena parte de la Argentina futbolera? Quizá el nuevo título de Boca no se explique íntegramente desde el regreso de "Carlitos", en verdad una audaz apuesta política del presidente Daniel Angelici para darle una vuelta de página a la partida de Juan Román Riquelme en 2013 y a la oprobiosa eliminación de la Libertadores de este año a manos de River. Pero no hay dudas de que sin la vuelta del crack que desde el Fuerte Apache conquistó el mundo, la realidad pudo haber sido muy diferente para el Xeneize.
Tevez volvió a la Boca para ser campeón o nada. Y a partir de la tarde en la que se calzó de nuevo la camiseta azul y oro (2-1 ante Quilmes en la Bombonera el sábado 18 de julio) ninguno de sus compañeros pudo hacerse el desentendido. Todos supieron que no había lugar para flojeras o para renunciamientos. Y que se debían apretar los dientes y mover las piernas más ligero que antes para dar una vuelta olímpica que todo Boca sentía como una necesidad o un mandato ineludible.
"Carlitos" asumió con gusto su condición de líder. Fue el primero en llegar y el último en irse de cada entrenamiento. La voz cantante, el que marcó los rumbos en el vestuario. El ídolo al que siempre le quedaban una foto o una sonrisa más para regalarles a los hinchas. Y el que siempre estuvo en la cancha. Con todos sus dolores a cuestas y exigiendo su físico sin importarle una temporada eterna que empezó en agosto del año pasado y que ya suma 75 partidos sin parar entre Juventus, Boca y la selección argentina.
Su importancia se resume en un dato: de los 16 encuentros que Tevez jugó para Boca (12 por el campeonato y 4 por la Copa Argentina), ganó 14 y apenas perdió 2 (Unión en la Bombonera y Racing en Avellaneda, no estuvo frente a San Lorenzo) con 8 goles convertidos (5 por el torneo y 3 por la Copa). En todos y en mayor o menor medida fue clave. Por lo que jugó e hizo jugar como segunda punta por detrás de Jonathan Calleri. Y por el sentimiento y la pasión boquense que les transmitió a sus compañeros y a la hinchada.
Su actuación más determinante fue también la más polémica: le hizo dos goles a Argentinos en La Paternal y luego, lo fracturó al juvenil Ezequiel Ham tras una entrada vehemente. Pero ni siquiera este episodio lamentable alcanzó a manchar un regreso con toda la gloria.
Dos veces fue Boca a Europa en el año a buscar los goles que le faltaban. Primero apostó por Daniel Osvaldo. Y le salió mal. El delantero eligió los fuegos de la fácil repercusión mediática y debió irse por la puerta chica tras el escándalo de la eliminación con River. Con Tevez fue muy diferente. No solo retornó un crack. También volvió un líder y un hincha. Los resultados están a la vista. Y los celebran millones de pechos boquenses.

