Buffarini y su llegada a Boca: Nunca me rindo
Ya es refuerzo xeneize. La historia del cordobés al que varias veces le dijeron que no llegaría a nada.
“¿Por qué logro cumplir mis objetivos? Porque varias veces me dijeron que no podría”. Sencillo, pero contundente, las palabras de Julio Buffarini reflejan cómo fue volteando obstáculos hasta cumplir todo lo que se propuso en el fútbol.
Desde cuando Piero Foglia, entonces coordinador de juveniles de Talleres, le pidió al técnico Roberto Saporiti que lo llevara como ayudante de utilero en una pretemporada hasta este paso a Boca, “Chacho” sobresalió por su sacrificio, perseverancia y su capacidad para aprender. Algo esencial para superarse. Fue criticado por no saber tirar centros hasta que supo; fue masacrado por no ponerle pausa a sus ganas hasta que aprendió. Talleres, Ferro y Atlético Tucumán fueron su banco de prueba hasta que explotó y ganó todo con San Lorenzo hasta hacerse ídolo. Así llegó a la selección, fue a un grande de Brasil como Sao Paulo y ahora, fue elegido por Boca, para tratar de ganar todo. “Nunca me rindo. Vos lo sabés”, le dice a Mundo D el volante nacido en General Cabrera.
–¿Qué es pasar a Boca?
–Es un paso muy importante para mi carrera. Es un desafío muy lindo, ojalá pueda estar a la altura. Hay que demostrar.
–¿Qué te planteas con Boca?
–Exige ganar todo. Primero viene la Súpercopa con River; luego, la Superliga y la Libertadores.
Buffarini atendió a Mundo D en medio de un día infernal en el que conoció el Mundo Boca (hizo la revisión médica y posó en la Bombonera con su nueva camiseta) y también el malestar de la gente “cuerva” que pintó el mural de “Chacho” con la palabra “traidor”.
–¿Fue difícil tomar la decisión de volver al país a otro club que no fuera San Lorenzo?
–No fue difícil porque los dirigente hablaron con mi representante y le dijeron que esa posición estaba cubierta y no necesitaban hacer una inversión en ese puesto. Sé que la gente de San Lorenzo puede estar molesta con la decisión que tomé, pero lo hice pensando en mi familia. No soy un jugador que esté salvado y yo dejé la vida en San Lorenzo.
–¿Cómo te fue en Sao Paulo?
–En el año y medio que estuve jugué 45 partidos. El último mes llegó un DT nuevo y no me dio los minutos que necesitaba. Llegué al club en un momento complicado, en los dos torneos del Brasileirao peleando para no descender. Es un club muy grande en el que se hizo difícil el día día. El balance fue positivo, pero se cambiaron siete técnicos y cuatro mánager.
–La decisión de irte para tener más minutos se debe a tu esperanza de volver a la selección e ir al Mundial?
–Estoy en Boca. Nadie tiene la titularidad ganada. No hablé con Barros Schelotto aún, pero sé que estuvo pendiente. Si ando bien, la selección va a venir sola.
–¿Te llamaron de Talleres en algún momento?
–Hablo seguido con el presidente Andrés Fassi. Tengo una buena relación y con Talleres estoy muy contento por el presente. Mi gran deseo es poder terminar mi carrera en el club que soy hincha. Lo veo con una gran idea de juego a Talleres. Es muy buen trabajo de Kudelka y el de los muchachos. Me sentiré raro cuando los enfrente. Pero daré lo mejor para Boca.