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Bossio, el gigante que no se rinde

A los 37 años. Luego de obtener varios títulos, el arquero Carlos Gustavo Bossio asegura que está “en buen nivel”, que todavía “vive el fútbol” y que no piensa en su retiro. Juega en el Querétaro de México.

01 de diciembre de 2010 a las 09:14 a. m.
Flavio Durán
Bossio, el gigante que no se rinde

Hoy se cumplen 37 años del nacimiento de uno de los últimos arqueros exitosos que dio la Docta. A su edad, Carlos Gustavo "Chiquito" Bossio, siente que todavía tiene hilo en el carretel. Surgido de Las Palmas, pero reconocido a nivel nacional como producto del semillero Pirata, el arquero de 1,95 metro tiene en su haber poco menos de 20 años como jugador profesional (desde 1991 comenzó a integrar el plantel de primera del Celeste). Desde julio de 2008, su vida lo encuentra en el Querétaro de México, equipo con el que acaba de salvarse del descenso. "En este año y medio que estuve en México por suerte nos ha ido bien a nivel grupal y personal. El objetivo personal de querer tener un aceptable desempeño en México lo logré", dijo Bossio en una charla con Mundo D.

–¿Cuál es tu objetivo?

–Tratar de dejar algo en el Querétaro. Me gusta dejar una buena imagen en todos los clubes. Este es un club con poca historia que siempre está que asciende y pelea el descenso.

–¿Cómo se vive el fútbol?

–Es muy diferente. Allá, el fútbol se vive de otra forma, como un juego. Acá, en Argentina la locura es mayor. Cuando los resultados no se dan te derivan en problemas. Ya sea dentro del campo de juego con los jugadores y directores técnicos, como fuera de la cancha con los barras bravas. En México se disfruta mucho más el fútbol y, además, podés hacer tu vida tranquila porque salís a comer y no tenés a la gente pidiéndote autógrafos o gritándote que pongan “huevo”, que hay que ganar el domingo... Allá te reconocen y ves que te miran como para pedirte algo, pero por tímidos creo que no lo hacen.

–¿Y a nivel futbolístico?

–En Argentina hay mucho más frenesí por esa cosa de ganar. Allá es todo más pausado, todos intentan jugar más a los toques. Es muy común en México que los equipos salgan jugando desde abajo con la pelota dominada, así como quiso hacer La Volpe en Boca. Las jugadas comienzan a armarse en el área propia, desde el arquero. Acá, mientras más lejos esté la pelota de el arco propio es mejor y por eso se la tira para arriba y allá vemos...

–¿Cómo es Bossio fuera de las canchas en México?

–Me gusta ir al cine, juntarme con amigos y, últimamente, se me dio por jugar al golf. Allá, hubo dos compañeros (Mauro Gerk y Esteban González) que me indujeron a jugar al golf. Nunca había tocado un palo. También voy con otro argentino que es dueño de un bar. Siempre es bueno tener amigos cuando uno está sólo tan lejos.

–Vivís solo allá...

–Sí, mi esposa Débora trabaja en Buenos Aires. No tengo hijos, pero lo estamos buscando. Creo que hay tiempo para todo. Si hubiese tenido hijos probablemente no me iba a México por la edad. La vida te va cambiando las prioridades.

Logros por doquier

En su vasta trayectoria, Bossio se consagró campeón panamericano con la selección nacional (1995), con el Benfica de la Copa de Portugal (2004) y con Lanús (2007) en el primer y único torneo nacional obtenido por el Granate. Además, fue medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, y consiguió el ascenso a Primera con Estudiantes (LP) en 1994.

–¿Cuál fue el logro que disfrutaste más?

–En Estudiantes, porque era muy joven, lo disfruté mucho. Pero, en Lanús, por ser ese club y conseguir un título, sumado a que era resistido por la hinchada, fue el más celebrado. Jugar para la selección y ser campeón te llena de orgullo.

–¿Cuál fue tu mejor momento?

–El mejor momento es cuando equilibrás la experiencia, lo físico y la madurez. En mi caso fue entre los 26 y los 32. Encaraba los partidos de una forma diferente. Me sentía bastante completo.

–¿Pensás en el retiro?

–En este momento me siento bien físicamente. Sigo con las mismas ganas. Me sigo fastidiando y enojando por esto. Uno lo vive, el día que no viva más el fútbol daré un paso al costado.