Bonetto: Hablamos el martes
El DT se fue del Miguel Sancho por la puerta de atrás y no dio más declaraciones. La Academia volvió a perder, el público insultó al entrenador y a la dirigencia.
"Hablamos el martes". Fue la única frase que pronunció el entrenador académico, Marcelo Bonetto, a los periodistas que habían esperado largamente en la puerta de los vestuarios del Miguel Sancho el desenlace de otro partido frustrante para Racing.Es que el propio DT había anticipado durante la semana la posibilidad de su partida, en caso de que sus dirigidos no consiguieran su primera victoria en el torneo frente a San Jorge. Finalmente Racing volvió a perder, sumó otros 90 minutos sin hacer un gol, su rendimiento dejó mucho que desear y hubo insultos tribuneros para todos, incluidos los dirigentes.
Sin embargo, y luego de una hermética charla en vestuarios con los dirigentes, el entrenador abandonó el Miguel Sancho por una salida alternativa y lanzó la frase que dejó la cuestión en situación de “final abierto”. El vehículo en el que partió se perdió rápidamente por las oscuras calles de Nueva Italia, las mismas que minutos antes habían recorrido los hinchas enojados, y quedaron flotando las conjeturas de “si sigue” o “se va”.
Antes de estos momentos de expectativa frente a lo que podía decidir Bonetto, hubo un partido al que Racing había llegado con un clima desapacible.
La dirigencia, bajo presión opositora, había salido a respaldar al técnico y a Jonathan Artura, uno de los refuerzos llegados al equipo y sobre cuyas espaldas recaía buena parte del armado futbolístico del equipo. Para acentuar atmósfera negativa, sobrevino una apretada de hinchas a los jugadores durante uno de los entrenamientos, circunstancia que habría sido mucho más brava de lo que se dijo originalmente.
Finalmente la posibilidad de un “banderazo” contra la dirigencia antes del inicio del partido frente al estadio, que según unos no se hizo, y de acuerdo a otra versión sólo sumó a 15 opositores, constituyó el último “detalle” previo para un partido que terminó futbolísticamente de la peor manera.
Si por todos esos condimentos el ambiente no era el mejor en Nueva Italia, con el gol de Pérez a los 32 del primer tiempo el malestar en las tribunas se medía con la escala de Richter.
Luego de algunos segundos de mudez, los cánticos contra los dirigentes comenzaron a arreciar, y cada tanto la ligaban los jugadores. Además se generaron movimientos nerviosos en las plateas bajas por parte de hinchas que se paraban para insultar al presidente, Antonio Ruiz, ubicado en las plateas.
Las cosas no pasaron de las recriminaciones subidas de tono y los reclamos de “que se vayan todos” que recrudecieron al final del partido con la derrota consumada. Varios demoraron su partida para lanzar sus insultos contra la conducción académica frente a la sede del club. Otra postal de otra noche tensa en Nueva Italia.
