Temas del día:

Boca campeón, con el brillo de una campaña extraordinaria

El equipo de Julio Falcioni no invita al aplauso generoso, pero la contundencia de sus números es irrefutable: tiene uno de los mejores índices de efectividad de la historia de la AFA.

05 de diciembre de 2011 a las 11:15 a. m.
Gustavo Farías
Boca campeón, con el brillo de una campaña extraordinaria

No llenó los ojos, tampoco despertó elogios a granel. Es más, antes de iniciarse el Apertura, el Boca de Julio Falcioni tenía más fichas en el casillero del fracaso, que en el de la consagración.

Una gira previa por Europa, con un empate, dos derrotas, ocho goles en contra y ninguno a favor, no alimentaba el optimismo para esperar que el segundo semestre del 2011 fuera muy distinto a todo lo que vino desde 2008, cuando el Xeneize festejó su 23ª estrella profesional.

Hasta podría decirse que el hincha de Boca sólo se preparaba para disfrutar de una segunda mitad de temporada donde las alegrías se las proporcionaría el hecho de ver a su eterno rival en la B Nacional, penando por volver al círculo superior, donde sólo Boca e Independiente permanecen como abonados desde la profesionalización de AFA, en 1931.

Pero todas las contras y considerandos de este Boca sin demasiado brillo se rindieron incondicionalmente ante la frialdad numérica de una campaña que, desprovista de cualquier otro matiz que no sea el de las matemáticas, está entre las mejores de la historia del fútbol moderno.

Y eso que a mitad de año archivó los goles de su artillero histórico, Martín Palermo.

Números contundentes

Para empezar, la campaña es comparable a las dos que habían sido las mejores del club en torneos cortos: la del Clausura '91 y del Apertura '98, cuando sumó 13 victorias y seis empates.

El equipo de Falcioni va en camino de igualar esa marca, con el agregado de que podría convertirse en el equipo con menos goles recibidos en la historia del fútbol de AFA: apenas 4 goles en 17 partidos, lo que equivale a decir que sólo encaja un tanto cada algo más de cuatro presentaciones.

Pero al margen de cómo termine su campaña en el presente torneo, que puede superar o no los registros de aquel campañón del '91, el Boca actual cuenta una a favor: el hecho de ser campeón, algo que su antecesor de hace dos décadas no pudo disfrutar.

Un detalle organizativo del compendio de disparates de la AFA, le privó a ese equipo ser el mejor campeón de la historia.

¿Qué pasó? Fue el primer año en que a Don Julio Grondona se le ocurrió dividir la temporada, pero dispuso de una finalísima entre el ganador del Apertura y el Clausura para declarar un único campeón anual. Y como Newell’s (el mejor del Apertura) se impuso al cabo de dos finales, le arrebató el derecho de inscribir una nueva estrella en su escudo.

El lamento ya había empezado aun antes de aquellos juegos decisivos.

Porque como la selección jugaba la Copa América de Chile, no pudo contar con tres de sus pilares: Gabriel Batistuta, Diego Latorre y Blas Giunta.

Y todavía hay más

Los de Falcioni tienen otra perlita más: al consagrarse en la fecha 17ª, igualaron el récord de anticipación en torneos de 19 jornadas, un privilegio que sólo acreditan otros cuatro planteles, tres de ellos boquenses y de la mano de Carlos Bianchi: los del Apertura '98, Clausura '99 y Apertura 2003.

¿Quiere más? La racha de 27 partidos sin derrotas (15 triunfos y 12 empates) es la segunda mejor del club detrás de los 40 que estableció el Boca la temporada 1998/99, cuando permaneció ¡40 partidos invicto!, la mejor marca para cualquier equipo de AFA.

Y todavía tiene algunos desafíos por delante, como por ejemplo convertirse en el sexto campeón invicto del fútbol de AFA, detrás del San Lorenzo del Metro '68 (16 victorias y 8 empates), del San Lorenzo del Nacional '72 (11 y 3), Ferro del Nacional '82 (16 y 6), River del Apertura '94 (12 y 7), Boca del Apertura '98 (13 y 6). Otros tres equipos fueron imbatidos, pero no lograron el título: Estudiantes (Nacional '67), Independiente (Nacional '71) y San Lorenzo (Nacional '83).

Digan lo que digan, nadie puede discutir a este Boca “pitagórico”, enamorado de sus propios números y convertido claramente en el mejor de todos en su primera campaña sin el rival de toda la vida.