Belgrano y Talleres: dos grandes coparon el “finde” en el Kempes
¿Independiente y Racing? Ni ahí. La "T" y la "B" lo pusieron a full. Los del "Pirata" fueron un poquito más.
Que uno tiene más socios, que el otro vendió más caras las plateas, que uno jugó de día y el otro lo hizo de noche, que uno está en Primera y el otro en la B Nacional... No habrá forma de ponerse de acuerdo. Talleres y Belgrano nunca quieren perder cuando la realidad los pone frente a frente, aunque la discusión, como en este caso, se plantee fuera del campo de juego.
El clásico cordobés se jugó este fin de semana en las tribunas del Estadio Mario Kempes, donde albiazules y celestes se presentaron con una diferencia de apenas algunas horas (la “T”, el sábado por la noche; la “B”, en la siesta de ayer) para animar sus respectivos compromisos en los torneos de la AFA.
Las estimaciones hablan de entre 37 y 40 mil "matadores" alentando al equipo de barrio Jardín, y de entre 39 y 42 mil "piratas" haciéndole el aguante al conjunto de Alberdi.
Lo cierto es que entre los dos grandes de la Docta metieron 80 mil personas en el mundialista, ratificando su poder de convocatoria y dándole un marco festivo a las presentaciones de los elencos de Arnaldo “Cacho” Sialle y de Ricardo “Ruso” Zielinski. Y eso que Independiente y Racing, los rivales de turno, tuvieron menos seguidores que Luna de Avellaneda (el modesto club de ficción de la película de Juan José Campanella), por la prohibición de ingreso de parciales visitantes.
Hubo algunos infiltrados del Rojo y de la Academia (no cuentan los respectivos presidentes, Javier Cantero y Gastón Cogorno), pero fueron los menos.
De no haber existido la restricción, seguramente los dos gigantes dormidos del conurbano bonaerense hubieran mostrado su “chapa” con un interesante respaldo (¿10 mil personas más en cada partido?) en las dos populares que lucieron vacías –la Artime, en el caso de Talleres; la Willington, en el caso de Belgrano– por decisiones dirigenciales que se toman invocando estrategias de marketing y/o razones de seguridad y que terminan rozando la cábala o el capricho.
Talleres y Belgrano nunca quieren perder cuando la realidad los pone frente a frente. Fue casi un empate técnico. Ganó el fútbol cordobés.