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Belgrano y su rendimiento en el Transición 2016: los vaivenes no permiten ilusionarse

El Celeste, que empató ante Banfield, no escapa a la general del torneo, donde cualquiera le gana a cualquiera. De todas maneras, el juego de Belgrano no escapa a la media del torneo.

22 de febrero de 2016 a las 10:56 a. m.
Belgrano y su rendimiento en el Transición 2016: los vaivenes no permiten ilusionarse
Entregate. Pier Barrios no puede escapar de la marca. Todo fue confuso. (Foto: Ramiro Pereyra)

Una de las cosas buenas que tiene el fútbol, entre miles de bondades, es la multiplicidad de variantes que ofrece el juego fecha tras fecha. Los tres resultados posibles se pueden dar en una variada combinación. Se puede ganar jugando mal, perder jugando bien y empatar mereciendo más (o menos). Y se pueden armar otras combinaciones, algunas más justas, otras inmerecidas.

En cuatro partidos el Pirata ganó uno (3-2 a River), empató uno (0-0 con Banfield) y dos derrotas (0-1 ante Independiente y 0-3 con Colón). Y lo hizo de maneras diferentes, con distintos juegos y salvó la igualdad de ayer, los otros tres partidos fueron casi con los mismos protagonistas en la formación inicial.

Con el Rojo cayó y no lo mereció, ya que tuvo un juego atildado (incluido dos tiros de Guillermo Farré que dieron en el travesaño). Pero en un descuido, casi sobre el final del partido, Emiliano Rigoni (sí, el ex Pirata), condenó al Celeste. En la segunda fecha superó claramente a River en el primer tiempo y se defendió en el complemento. Esa combinación le dio al Celeste un triunfo merecido.

Por la tercera, Belgrano cayó sin atenuantes cometiendo errores defensivos que le allanaron el camino al triunfo de Colón.

Se esperaba que con Banfield, un equipo que llegaba a Córdoba con cuatro puntos (victoria ante Gimnasia, derrota con Arsenal y empate con Quilmes), volviera a aparecer el equipo de las dos primeras fechas.

Pero no, ayer, en el Kempes, se vio un Belgrano errante, dubitativo, con falencias defensivas, flaquezas en el medio campo y sin peso en el ataque.

El entrenador Ricardo Zielinski realizó cinco cambios respecto al que venía de caer ante Colón por una necesidad de rotar el plantel por la seguidilla de encuentros. Y no le dio resultado.

Algo de todo esto le pasa al Belgrano 2016 del Torneo Transición, donde el Pirata espera (¿esperaba?) dar el salto que le permita aspirar a cosas mucho más grandes que la clasificación a la Copa Sudamericana. No es poca cosa meterse en ese torneo continental, de hecho Belgrano es el único equipo cordobés clasificado tres veces al mismo certamen internacional, pero el hincha siempre sueña (¿soñaba?) con algo más.

La buena noticia para Belgrano es que su juego no escapa a la realidad del fútbol argentino.

La semana pasada, Rodolfo Arruabarrena caminaba sobre la cornisa. Pero alcanzó con que Boca le gané 1-0 a San Martín de San Juan y 4-1 a Newell’s para que el entrenador despejara el nubarrón de críticas que empañaban su futuro.

Y hay más: Colón le ganó bien a Belgrano y ayer perdió 1-4 con Godoy Cruz; y Newell’s, que le había hecho 5 a Racing entre semana, el sábado cayó sin atenuantes en la Bombonera.

No es sólo el Pirata. Es el fútbol argentino, aunque uno desee que en medio de la mediocridad, el Celeste supere la media. Hoy por hoy no lo está logrando, pero, se sabe, lo último que se pierde es la esperanza.