Belgrano tomó la cima del torneo de la Primera Nacional desde el inicio mismo de la temporada. Fue compartiendo el lugar en las primeras jornadas, pero luego se quedó en soledad en la parte más alta de la tabla para no soltarla más.
El equipo viene cumpliendo una campaña muy buena: en 24 partidos jugados (tiene pendiente el cruce con Quilmes, de la fecha 25), alcanzó 17 triunfos, cinco empates y dos derrotas. Además, tiene 30 goles a favor y 13 en contra, con una efectividad que llega al 76,39 por ciento de los puntos acumulados.
Pero lo más importante para el equipo que dirige Guillermo Farré es que después de cada una de las derrotas que le tocó sufrir, supo sobreponerse, acomodarse en cancha y acumular rachas más que importantes que hoy lo sostienen en la cima de la competencia con siete puntos sobre San Martín de Tucumán y a nueve de Instituto.
Primer tropezón

Después de un buen arranque, en el que ganó cuatro partidos en cinco fechas y empató el restante, sufrió la primera caída en Resistencia ante Chaco For Ever por 3 a 1.
A pesar de que el invicto quedó en tierras chaqueñas, al disputarse la fecha 6 de la Primera Nacional apareció la primera gran muestra de carácter del conjunto celeste.
Después de perder con el albinegro, Belgrano estampó siete triunfos en línea, marcó 11 goles y recibió tres. La cadena de alegrías fueron: San Telmo 3-1, Gimnasia Mendoza 1-0, All Boys 2-1, Güemes 1-0, Riestra 2-1, Villa Dálmine 1-0 y Almirante Brown 1-0.
A pesar de que el puntero no apabulló a sus adversarios, le alcanzó con mucha efectividad, una defensa fuerte, buenas actuaciones en algunas ocasiones y regulares en otras, para seguir mandando y dejando atrás partidos complicados.
Cómo se recuperó del segundo tropezón
En la jornada 15 del campeonato, llegó la segunda derrota del equipo en 2022, que se produjo en el norte del país. Fue ante Gimnasia de Jujuy, que le ganó 1 a 0 en el estadio 23 de Agosto.

Como había ocurrido al perder con Chaco, su posición en el torneo no sufrió alteraciones y siguió mandando en la competencia. Líder absoluto y sus seguidores cada vez más alejados.
Los equipos que venían detrás se frotaron las manos e imaginaron “se viene el bajón” de Belgrano. Y no pasó. Otra vez el equipo se repuso con rapidez y nuevamente enderezó el rumbo en el torneo.
Se sucedieron 10 partidos sin volver a perder, esta vez con seis triunfos y cuatro empates, en los que marcó 11 goles y recibió apenas tres.
El 11 titular de Belgrano fue mutando en su conformación prácticamente fecha a fecha.
Es que el DT quiere tener a todos activos y atentos. En ese plan, va colocando piezas de acuerdo con las urgencias o la manera de jugar del adversario. Y, acierto del entrenador, esas “fichas”, que se movieron en el pizarrón del entrenador y que fueron nombres en el campo, no desentonaron.
Belgrano aún tiene una docena de partidos por jugar, de los cuales siete serán fuera de Alberdi y cinco en el Gigante.
Dos de los cotejos más bravos serán estos: en la fecha 30 (fin de semana del 20 de agosto) enfrentará a Instituto en el estadio Julio César Villagra; y en la 33, visitará a San Martín de Tucumán (sería el 11 de septiembre).
Presente y futuro
Belgrano manda en el torneo, aventaja a San Martín (T) por siete puntos (los tucumanos deben jugar 11 encuentros: seis en su casa y cinco fuera de ella). Además, aprovechó la derrota de Instituto ante Gimnasia en Mendoza y estiró a nueve la ventaja sobre la Gloria que, al igual que el Santo, debe jugar 11 fechas (seis en Alta Córdoba y cinco fuera del Monumental).
Belgrano depende de Belgrano. Si logra sostener la firmeza que viene mostrando a lo largo del torneo, en cuanto a juego y mentalidad, puede alcanzar el objetivo mayor. Para ello, debe seguir ajustando detalles en el campo, sabiendo que le quedan 36 puntos por disputar y que la ventaja es buena sobre los que lo persiguen, pero no definitiva.