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En Belgrano todos entienden ruso

Sintonía. Zielinski logró torcer el rumbo del Pirata en el campeonato y ponerlo ante esta chance de ascenso. Los jugadores valoran su claridad.

22 de junio de 2011 a las 08:25 a. m.
Pablo Giletta
En Belgrano todos entienden ruso

Cuando Ricardo Zielinski se hizo cargo de Belgrano, tras desvincularse de Patronato de Paraná, no fueron pocos los que lo miraron con desconfianza. En su currículum traía un ascenso con Chacarita Juniors, pero muchos suponían que le faltaba temperamento para enderezar el rumbo de un equipo que, en la primera rueda del campeonato, había defraudado ampliamente.Sin embargo, "el Ruso" dio muestras de que el carácter no se impone a los gritos. El DT se ganó el respeto y el reconocimiento del plantel con un mensaje claro y expresiones nunca grandilocuentes.

Los números son el mejor apoyo para clarificar la evolución de Belgrano durante la última temporada de la B Nacional. Hasta la 13ª fecha, cuando el equipo quedó último tras la derrota 2-3 en Córdoba ante Tiro Federal, había sumado sólo 11 puntos, producto de dos victorias, cinco empates y seis derrotas. Por entonces, el equipo ya había cambiado de conducción: en la 9ª fecha, Luis Ernesto Sosa, un símbolo del club, sucedió a Jorge Guyón, el DT del ascenso de 1991.El ciclo de Sosa se extendió hasta la 18ª fecha, justo antes del receso. La campaña mejoró (cuatro victorias, tres empates y tres derrotas durante la gestión del uruguayo), pero no lo suficiente como para meter a Belgrano en la discusión de arriba. Aunque le ofrecieron seguir en el cargo, el ídolo entendió que no era el momento y le cedió su lugar a Zielinski.

Durante el receso, se sumaron al plantel cinco futbolistas. Como refuerzos, llegaron Claudio Pérez (Tigre), Cristian Tavio (Atlético Tucumán) y Ribair Rodríguez (Tigre). Y retornaron al club Pier Barrios (Anderlecht de Bélgica) y Marcos Lazaga (Cobreloa de Chile).

También hubo algunas bajas, como las de Gabriel Loeschbor y Andrés Ríos, entre otras.

Pero el cambio más significativo, sin dudas, estuvo en la mentalidad de los jugadores.

Y en eso mucho tuvo que ver el DT, junto a su grupo de colaboradores.

Por empezar, el equipo redujo notablemente el promedio de goles recibidos, pero también convirtió más. El rendimiento de todos los jugadores mejoró (el de Juan Carlos Olave, que recuperó su mejor nivel en la segunda rueda, es un caso emblemático), aunque fundamentalmente dos jugadores marcaron diferencias en la divisional: Franco Vázquez y César Pereyra.

El equilibrio se tradujo en resultados: 10 triunfos, ocho empates y dos caídas marcaron el exitoso ciclo de Zielinski y el desembarco en la promoción.

Una cosa está clara: el dibujo de la campaña de Belgrano es inverso al de River. Fue de menor a mayor y llega a esta instancia en un buen momento. Y, aunque sólo se habla de la presión que sufre el Millonario, la “B” también tiene mucho que perder. Su gente sólo quiere volver a ser de Primera.