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Belgrano, perdido y sin un rumbo claro

El Pirata no hizo pie en un Kempes lleno de charcos y cayó 1-0 frente a Colón. El hincha se cansó. Silbó al equipo y sobre todo a Madelón, el entrenador que no le encuentra la vuelta.

02 de abril de 2017 a las 09:38 a. m.
Belgrano, perdido y sin un rumbo claro
Cambio. Colón arma una variante para tratar de quedarse con el partido. Madelón dudó demasiado en realizar los cambios y los hinchas no aceptaron los que hizo. (Foto: Facundo Luque)

En el último partido de local antes de la llegada del clásico contra Talleres, Belgrano cumplió una sacrificada actuación, con pocas ideas claras de juego, con mucha entrega pero sin nada de claridad. Por eso, la derrota 1-0 ante Colón en el estadio Mario Alberto Kempes fue para el Pirata el volver a decepcionar en condición de local a su gente.

Un equipo sin patrón de juego, el que le apuesta todo a un pelotazo a la velocidad de Lucas Melano o a que en un balón detenido los centrales puedan ganar, muestra poquito para quedarse con los partidos y anoche fue otra jornada de caras largas y rostros preocupados.

Mientras en las tribunas sus hinchas se desgargantaron por sus colores, en el terreno el equipo jugó un primer tiempo ordinario, donde las fallas en la entrega y en la toma de decisiones se hicieron alarmantes. De a ratos el partido se pareció a un juego de liga amateur, porque los dos equipos hacían lo que podían para progresar en un campo lleno de charcos.

Los hinchas se acordaron de sus “primos” de barrio Jardín y les dedicaron un par de canciones como para que sea una previa del clásico que se viene en dos fechas. Pero la fiesta se hizo murmullo con el correr de los minutos y es que el equipo no es equipo, sino un cúmulo de ganas e individualidades que tratan de hacer lo mejor posible.

Melano corre y corre todo lo que puede. Saravia escala y escala por su sector. Aquino la pide de a ratos y juega con quien encuentra cerca. Y así se suman unos a otros los que pueden hacer, hacen; y los que no, aguantan y meten.

El entrenador, apuntado

Leonardo Madelón fue el centro de la escena, el dueño de los insultos y los silbidos de la gente, pues la mayoría de sus determinaciones no han sido del agrado de la mayoría que está en las tribunas y no le han dado resultado en el campo.

En el complemento, la “B” pareció que encontraría la llave del juego por la derecha. Melano ganó un par de veces y Saravia otras, pero las pifias de Velázquez frente al arco y las buenas intervenciones de Broun lo dejaron con el gol atravesado en la garganta.

Nadie podrá decir que falta actitud o entrega. Puede que no sea pareja, pero la hay. Lo que sí es carente es un patrón de juego, saber qué quiere hacer el equipo en cancha es toda una materia pendiente y eso es absoluta responsabilidad del entrenador, quien no ha podido lograr que sus dirigidos reciban su mensaje, por falta de claridad o por carencia de conceptos.

El grito se hizo silencio después de que Leguizamón pusiera el 1 a 0 para el Sabalero. Y sólo se levantó cuando decidió insultar a los de corto primero y al DT después. Se olvidó del clásico y se dedicó a mirar con resignación como esas voluntades sin patrón de juego en el terreno corrieron para “ver qué pasaba”.

Ya no hay fuego sagrado en el campo. Parece que el mensaje de qué hacer y cómo hacerlo no está siendo receptado por los jugadores del Pirata. Los nervios se apoderan de todos.

En un par de fechas, cuando el equipo juegue de local de nuevo, será Talleres el rival y después, allí nomás, se vendrán las elecciones para renovar autoridades. Y más allá que una cosa no tiene que ver con la otra, todo está muy cerca y muy ligado.

Belgrano perdió con lo que tiene y con lo que puede. Entrega, sacrificio, pocas idea y un patrón de juego ausente.