Belgrano y otra final en la bolsa
Infartante. Belgrano se puso 2 a 0 y parecía que no iba a sufrir, pero Unión lo empató y el Gigante enmudeció. Al final, “el Picante” Pereyra le devolvió el color a la noche. Hace una rueda, el Pirata estaba último y ahora saltó a zona de promoción.
Fue un partido de esos que la gente disfrutará a lo largo de los días, porque era un rival bien “chivo” y que llegó con la “chapa” de candidato al ascenso. Un juego vibrante por donde se lo mire, que tuvo aciertos y desaciertos por los dos lados y que hizo pasar a la gente de la locura a la desazón, para regresar a la locura en el cuarto de hora final.
Belgrano le ganó a Unión por 3 a 2 y otra vez colocó su nombre entre los cuatro que mandan en el campeonato. Además, la "B" alimenta nuevamente su sueño de llegar al final del torneo en zona de definición.
Pero el triunfo del celeste, sufrido y trabajado, le permitió a la vez seguir de racha, porque logró llegar a los 11 partidos sin derrotas (ganó seis y empató cinco), conseguir su tercer triunfo en fila y cambiar una historia que parecía sentenciada hace una rueda, porque en noviembre del año pasado, justo antes de medirse con el Tatengue, estaba último con 11 puntos en 13 partidos.
Pero hoy disfruta un presente increíble para propios y extraños, porque trepó en la tabla hasta llegar adonde llegó. Creció en su juego y apuntalado en la figura de dos futbolistas de otra categoría, Franco Vázquez y César Pereyra, más una cuota de sacrificio general, ha enmarcado un equipo en el camino que su gente pretendió ver desde el inicio de la temporada y que se dio recién desde el arranque de la segunda rueda.
Sufrir, una costumbreLa gente fue a ver una final anticipada y por ello vació las boleterías mucho antes del inicio del partido. Vio a su equipo hacer un juego inteligente y ponerse en ventaja en la primera combinación ofensiva entre la calidad del "mudo" Vázquez y la capacidad goleadora de Pereyra.
Aplaudió el sacrificio del resto: la guapeza de Casierra, el aguante de Lazaga, las corridas de Mansanelli y Maldonado, y el raspar de los demás.
El partido viajó en el rumbo que la gente soñó, con el Pirata en ganador. Pero en el juego de los errores y los aciertos, el DT visitante cambió su esquema de 4-4-2 a un 3-4-1-2 y le complicó la vida al medio local. Zielinski quiso dejar el esquema inicial y se equivocó, porque colocó a Campodónico, que no le aportó nada al equipo, cuando debió ubicar un volante más para reforzar el medio, porque con "un cinco" no alcanzaba. Cuando a los 29 del segundo, Andrizzi cabeceó al gol un centro medido de Pereyra, el partido pareció tener un dueño definitivo y aunque Unión jugaba mejor, el pueblo celeste se enloqueció en las tribunas y su grito llegó bien alto hasta el cielo.
Entonces Unión, como un mal invitado a una fiesta ajena, decidió arruinarle la noche a la gente y trató de matar la ilusión de la “B”. Rosales (justo un ex Talleres) y Velázquez pusieron las cosas pardas y la temperatura bajó a menos cero en Alberdi.
Entonces, apareció en escena el mágico Pereyra, que capturó un pase en el centro del área, después de un toque de Andrizzi y empujó el balón contra las cuerdas del arco de Limia, a tres minutos del final, para que el alarido fuera ensordecedor, para que Belgrano ganara a lo Belgrano, con ese factor “H” que surgió en el momento justo cuando el equipo santafesino había pegado y lo había dejado al borde del abismo.
Otra vez el Pirata quedó en carrera. Nuevamente lo hizo con un triunfo muy trabajado. Ganó porque se puso de pie y no se dio por rendido cuando el partido le había dado una bofetada y porque el corazón celeste puede sobreponerse a muchas adversidades y seguir latiendo pese a todo.