Belgrano: números que asustan
Las malas actuaciones y la pobre cosecha de puntos inquietan desde hace tiempo a la “B”. La caída del martes profundizó la crisis.
De la euforia histórica por las elecciones del sábado al martes, cuando la derrota deportiva pegó duro en el corazón del hincha, pasaron algo menos de 72 horas. Pocas vueltas del reloj y una tonelada de emociones para el simpatizante de Belgrano.
El sábado, los socios consagraron a Jorge Franceschi como nuevo presidente de la institución para los próximos tres años y él festejó a los abrazos y a pura selfie con cuanta persona se le acercara. Este martes, tras la derrota, el nuevo titular pirata abandonó el vestuario de anteojos oscuros y a las apuradas, como escapando de los celulares inquietos por conseguir una declaración. No fue el único. Hubo una larga lista de jugadores que hicieron lo mismo.
El primero en salir, pararse frente a los periodistas y hablar fue el técnico Sebastián Méndez. En medio de la improvisada conferencia, vallado de por medio, Mundo D sacó al entrenador de los comentarios de rigor y le preguntó si el promedio ya comenzaba a dar vueltas dentro del plantel.
La pregunta no fue caprichosa. Tenía un fundamento numérico: de los ocho partidos que jugó Belgrano este año, el equipo sólo cosechó cuatro unidades. Un triunfo ante Racing en la cancha de Instituto (2-0) y el empate ante Talleres (1-1) en el clásico de la tragedia. Poco, demasiado poco para un equipo que se había (mal) acostumbrado a un promedio de 25 puntos en torneos cortos. Los famosos 25 puntos que pregonaba Ricardo Zielinski.
"Siempre, uno como entrenador tiene que tener en cuenta, cuando llega a un club, el tema del descenso y sacar puntos para que el promedio no aceche. No hay que ser muy necio. Si seguimos perdiendo vamos a estar ahí, tenemos que ganar. Tenemos que empezar a ganar. ¿Cómo se hace?, trabajando", fue la respuesta de Méndez, visiblemente molesto al punto que después respondió una pregunta más, pegó media vuelta y se dirigió nuevamente al vestuario celeste.
"En los últimos partidos, los detalles nos están jugando en contra y perdemos. Hay que pensar muy bien los partidos".Juan Quiroga
Los números son categóricos. Las estadísticas tiran abajo cualquier discurso. El 23 de este mes, Belgrano va a cumplir un año sin ganar en el Kempes por el campeonato de Primera División. La última vez fue ante Rosario Central, con gol de penal de Cristian Lema. Sí ganó de local en este torneo, pero en la cancha de Instituto (ante Racing) y también en el Kempes, pero por Copa Argentina (a Brown de Adrogué, el 27 de julio del año pasado) y por Copa Sudamericana (a Estudiantes, el 15 de septiembre de 2016).
"No hay explicación alguna. Estamos de mala racha. No hablamos nada en el vestuario, estamos con mucha bronca". Lucas Acosta
"Seguimos cometiendo errores que nos cuestan los partidos. Seguimos equivocándonos nosotros, dejamos que el rival crezca y dejamos pasar un partido que, creo, en el segundo tiempo lo teníamos controlado ya que nos habíamos parado mucho mejor que en el primero. Pero, en definitiva terminamos con las manos vacías", había dicho Méndez antes de la pregunta sobre la proyección de puntos y el promedio.Como se dijo, este año el Pirata sólo sumo cuatro puntos sobre 24 en juego, pero sumada la derrota contra Central en el último partido del 2016, la proyección se amplía a cuatro unidades sobre 27.La última victoria de Belgrano fue la de Racing, por la 16ª fecha. Pero antes, sólo había ganado en la cuarta fecha, cuando se impuso 2-0 sobre Unión en Santa Fe. Entre un triunfo y otro, disputó 11 encuentros en los que sólo cosechó seis unidades. Es decir, seis puntos sobre 33 posibles.
Los números asustan. La derrota frente a Defensa asusta. Quizá por eso la espera de la salida de los jugadores detrás del vallado fue larga, tensionada. Los rostros de los utileros, del cuerpo médico y de algunos jugadores suplentes eran todos iguales. Transmitían bronca y dolor.
Quizá por todo eso muchos jugadores no quisieron hablar y otros se las ingeniaron para pasar bien lejos de la valla.
"No quiero", fue la respuesta de Lucas Melano cuando un periodista de Mundo D le preguntó porque no querían hablar. "No tengo ganas", respondió Fernando Márquez ante la misma pregunta.Guillermo Farré fue más allá. Ante la insistencia de porqué no se paraba a hablar, respondió haciendo limpiaparabrisas con su dedo índice.
El partido fue a puerta cerrada para la gente y el vestuario, casi a boca cerrada para los jugadores.

