Belgrano. Le faltó juego para poder sumar de a tres
La “B” se volvió conforme con el 0-0 ante Estudiantes en Caseros, aunque con un poco más de ingenio podría haber ganado.
Todos se fueron conformes de Caseros. Estudiantes, porque inició sin perder el nuevo ciclo de Fernando “Teté” Quiroz en la dirección técnica, aunque lleva cinco fechas sin ganar.
Y Belgrano porque volvió a sumar de visitante. El 0-0 en un partido que terminó bajo una intensa tormenta lo dejó con 29 puntos, a sólo dos de San Martín de Tucumán que es, a esta altura, el último equipo que está ingresando al Reducido por el segundo ascenso a Primera. El objetivo de mínima que persigue la “B” en este tramo del campeonato de la Primera Nacional.
Quizá por eso nadie asumió riesgos, nadie sacó los pies del plato y a nadie le sobraron luces como para hacer una diferencia. Belgrano se aferró al mandamiento inicial del ciclo de Guillermo Farré como entrenador: primero el orden y la intensidad, después todo lo demás. Faltó todo lo otro que había asomado la semana pasada en la gran victoria por 3 a 0 ante Alvarado en Alberdi. Y fue una pena: con algo más de volumen de juego, con mediocampistas que se hubieran animado a pasar con más decisión la línea de la pelota para atacar y con Pablo Vegetti y Adrián Balboa mejor rodeados, tranquilamente el Celeste podría haberse llevado los tres puntos de Caseros. Era un partido ganable con poco, una pizca más de ingenio y atrevimiento hubieran bastado para conseguirlo.
Que quede claro: no es que Belgrano haya jugado mal. En todo caso, fue igual a sí mismo. O al menos, a la versión que ofrece cada vez que juega de visitante. Jugando de esta manera, la “B” se ha afirmado después del tembladeral que significó la etapa de Alejandro Orfila al frente del equipo y ha recuperado la autoestima y algo del terreno perdido. Desde este punto de vista, no hay nada que objetar.
Pero para robustecer las pretensiones de llegar a fin de año peleando por el ascenso y poder ganar los partidos que se tienen que ganar, todavía debe darse un paso al frente y sumar virtudes a las que ya se tienen. El empate de ayer no estuvo mal. Pero hay equipo como para aspirar algo más, algo mejor.
Volvió a llegarse poco. Belgrano tuvo una situación clara en el primer tiempo (una pelota que Zapelli le puso a Vegetti y que el goleador le pego mordido a las manos del arquero local Ezequiel Centurión) y otra más o menos neta en el segundo (un centro desde la derecha de Asprea al que no llegaron Vegetti, Balboa ni Wilfredo Olivera. Demasiado poco.
Ni siquiera cambió el panorama cuando en el complemento, Farré hizo una movida audaz: lo sacó a Zapelli de la derecha y lo puso como enganche. O al menos, lo arrimó a los delanteros. Pero el juvenil no pudo conectar su talento con el equipo y su aporte fue intermitente.
El experimento duró poco más de media hora: a los 33 minutos, el DT de la “B” puso a Tomasetti, sacó a Zapelli, y de ahí al cierre, rearmó el 4-4-2 que forma parte de su credo como entrenador. El 0-0 siempre fue una opción interesante y el final tomó a Estudiantes y Belgrano corriendo bajo la lluvia. Satisfechos porque de última, el resultado en blanco les dejó todo en el mismo lugar.