Belgrano: Había una vez un equipo que de visitante no perdía...
La peor. Desde que esta “el Ruso” Ricardo Zielinski como entrenador de Belgrano, la de anoche fue la derrota más dura que sufrió el Pirata. El viernes juga ante Unión de Santa Fe, otro rival directo en el minitorneo por la permanencia.
Había una vez un equipo que se mostró invencible fuera de su estadio, que fue capaz de conseguir resultados inesperados para los demás, pero no para ellos, porque su confianza era tal que podía contra todas las adversidades y todos los rivales. Ese era Belgrano, el del Apertura, que nada tuvo que ver con el que ayer perdió ante Olimpo de Bahía Blanca 4 a 1 por la segunda fecha del Clausura.
Aquel conjunto ordenado que sabía lo que quería y que muchas veces pareció que sucumbiría ante la presión de los grandes, pero siempre supo sobreponerse a las adversidades para hacerse fuerte desde el orden y el sacrificio general, no fue ni la sombra del que se paseó en el campo de Olimpo de Bahía Blanca.
Atrás dejó la "B" su invicto de 19 partidos en condición de visitante, atrás quedó casi un año de competencia pura sin saber lo que era perder fuera de Córdoba. Pero la realidad hoy muestra que el equipo recibió la peor derrota en la era Zielinski, la que lleva más de un año de gestión.
Deberá el equipo recomponer sus líneas para poder recuperar el camino del juego atildado y firme que le dio los frutos en el semestre anterior. La bofetada de la derrota le llega justo a tiempo, porque se da en el inicio del torneo cuando el Pirata está detrás de 18 puntos más para llegar al objetivo de los 50 planteados.
"Cuando nos desordenamos lo pagamos caro, lo hablamos entresemana y nos pasó. Pero lo que duele es que nos desnivelaron dos veces en jugada de pelota parada, en especial la segunda, donde nos dormimos en la marca", sostuvo el arquero Juan Carlos Olave al final del encuentro.
Y ese desorden general, que pasó por el planteo táctico del segundo tiempo, cuando se jugó con tres volantes y dos puntas, que solamente sirvió para “regalar el medio campo”.
Después, el intento de juego individual cuando era el menos aconsejable se repitió inesperadamente y los muchísimos desacoples defensivos, sintetizaron que el equipo cordobés no pudo estar nunca a la altura de otras jornadas deportivas.
Chau invictoEra un galardón propio el que paseaba el equipo celeste por todo el país. Esas 19 batallas no perdidas fuera de Córdoba le daban una chapa especial ante los rivales, más aún cuando se revisaba que el equipo había empatado en el Monumental y en la Bombonera. Y que además había ganado en el Nuevo Gasómetro y en el Cilindro de Avellaneda.
Ese invicto era lógico que un día se cortaría, porque en la dinámica del fútbol no hay nada que dure para siempre, menos aún las rachas, porque así como un día empezaron, un día llegan a su fin.
Y ese día fue ayer, quizás en el momento menos esperado y ante un rival necesitadísimo de resultados como Olimpo, pero más allá de un adversario que jugó mejor y ganó bien, la caída del invicto se dio producto de una decepcionante actuación propia.
Claro está que de cara al futuro inmediato haber dejado el invicto es sólo una circunstancia del certamen y que tal vez se transforma en un peso menos por llevar. Pero que debe ser el despertador a la realidad de un conjunto que tiene como objetivo supremo la permanencia y que si llega algo más de la mano de quedarse en Primera, será bienvenido, pero como un extra... nada más.
La bofetada será absorbida de manera distinta por cada uno de los actores y vivida de forma especial por ellos, porque el vértigo del torneo habla que el próximo viernes estará recibiendo a Unión, otro rival directo en el torneo de la permanencia.
"Tenemos que saber capitalizar esta derrota. Debemos entender que no hay que cometer más las distracciones que cometimos y si lo hacemos será positivo. No podemos pensar en otra cosa que no sean los tres puntos del partido con Unión, porque para los 18 que restan para lograr el objetivo resta muchísimo en juego. Entonces primero Unión y después lo que viene", sentenció el guardameta del celeste.
La peor caída en la era “Ruso” llegó en el arranque del torneo, cuando el equipo extraña “al Mudo” Vázquez, pero sabe que quiere cambiar de modo de jugar y aún no logra comprender del todo cómo hacerlo, pero sabe que debe hacerlo.
Había una vez un equipo, que es el mismo que se viste de celeste en estos días y que no se puede haber olvidado de la fórmula que le dio el éxito que utilizó en la primera porción de la temporada.
Las estadísticas del torneo Clausura, acá.
