Belgrano e Instituto, pasión por los colores también en verano
Aunque el Pirata y la Gloria prometían poco desde lo futbolístico, unas 15.000 personas le dieron un buen marco a la noche. Los hinchas le pusieron chispa al clásico.
El Estadio Kempes fue testigo, en la noche del viernes, de una nueva demostración de amor por los colores por parte de los hinchas. En la previa, el Belgrano-Instituto no constituía un plan atractivo para la pesada noche del viernes.
Al deseo de los hinchas de ver a sus equipos no lo frenó ni el anuncio de los entrenadores, que guardarían a sus mejores jugadores para los respectivos debuts en Primera División y B Nacional.
Con amplia mayoría de celestes, 15.000 personas fue un buen número para un Kempes que a 10 minutos del inicio tenía un panorama poco alentador.
Pero el aguante no necesariamente va relacionado a la cantidad. Anoche, el acompañamiento de las hinchadas estuvo en el aliento permanente en los 90 minutos y el entretiempo.
Con excepción de cantos xenófobos desde la popular Willington, desde las cabeceras aportaron a ponerle color a la noche, en un interesante duelo de hinchadas.
Canciones"La Gloria ya estuvo en Primera y un día tiene que volver porque el aguante de estos pibes no puede quedar en la 'B'", arengaban los albirrojos.
Los celestes respondieron con su habitual repertorio, que incluye: “Vamos, vamos, vamos los Piratas; la banda está alentando, como en todas las canchas. Sólo pido que vayas al frente; que juegue a lo Belgrano, te lo pide la gente… No se compara, esta es la gloriosa primera barra; es diferente, vayas donde vayas, estará presente”.
El golazo de Juan Martín (después de toques de primera de Parrino-Burzio-Tellechea) encendió a Instituto, que jugaba como quería Vismara. Y el jugadón con apilada de rivales que inventó Affranchino para el 1-1 hizo estallar al pueblo pirata.
El entretiempo fue bárbaro: Los albirrojos, que eran minoría, intentaban equilibrar a pura garganta con: “Tenés que dejar el alma y el corazón” o “De pendejo me enseñaron a quererte en las buenas y en las malas mucho más”.
Los piratas soñaban con un título: “Una gitana loca tiró las cartas y dijo que Belgrano salía campeón…”, “Te quiero, Belgrano, te quiero; me gustan tus colores te quiero, regalame un campeonato. Soy tan hincha, tan fanático, que quiero… Ser campeón este año”.
En el complemento apareció Lucas Zelarayán en dos minutos para definir el juego: a los 29, le tiró un centro a la cabeza de Farré, para el 2-1; y a los 30, “el Chinito” desparramó a Frontini con amagues y gambeta y sacó un zurdazo fulminante.
El 3-1 hizo delirar a los celestes, que se mofaron: “Otra vez será Instituto, otra vez será”.