Belgrano, con los remos fallados: no pudo con la resistencia de Boca y perdió en el Kempes
Como otras veces, el Pirata empezó perdiendo. Después no pudo aprovechar la superioridad numérica y Xeneize, sin hacer mucho, se llevó todo.
Tanto se acostumbró Belgrano a remar contra la corriente que, cuando tuvo que hacerlo con la correntada a su favor, no supo cómo, no pudo, y se quedó sin nada.
Anoche, en un Kempes pintado de celeste (así fue el recibimiento), al Pirata se le presentó un escenario inmejorable para revertir un marcador que, como tantas otras veces, había comenzado siendo adverso. Es que Boca se puso en ventaja en el primer tiempo en su única llegada, a través de Fernando Gago, pero después sufrió las expulsiones de Gino Peruzzi (a los 15 minutos del complemento) y de Pablo Pérez (apenas ocho minutos más tarde). Sin embargo, a partir de ese momento la resistencia xeneize resultó infranqueable y los tres puntos se fueron a la Ribera porteña.
El 1-0, tan mínimo que resulta muy difícil encontrar intervenciones de Juan Carlos Olave en el partido, terminó graficando la efectividad de un equipo que sólo mostró pinceladas de su jerarquía, pero que no perdonó en la única que tuvo y, cuando tuvo que defenderse, lo hizo con el aplomo y la valentía que exigía el momento.
Del otro lado, no hay mucho que se le pueda reprochar a Belgrano, al menos desde lo actitudinal. Fue al frente, arriesgó lo que debía, metió a los nueve jugadores de Boca en su propio campo y llenó de centros el área de Agustín Orión. Sin embargo, le faltó una cuota de inteligencia para hacer circular la pelota, buscando los espacios que le permitieran desequilibrar.
Puede parecer contradictorio, pero en este certamen Belgrano pudo dar vuelta seis partidos en los que empezó perdiendo, en los que no tuvo la ventaja numérica de la que anoche dispuso. Vale la pena hacer un repaso: Independiente (2-1), Vélez (2-1), Sarmiento (3-1), Quilmes (2-1), Argentinos Juniors (2-1) y Banfield (2-1) fueron los que sufrieron la "remada" de los piratas. Siempre la remó "contra la corriente". Ayer, aunque el rival era el puntero, las aguas corrían a su favor, pero todo le resultó más difícil.
Quizás sea algo más que un capricho del destino. Al fin de cuentas, cuando tuvo que enfrentar a rivales que lo aguantaron metidos atrás, a los de Zielinski les costó bastante.
Para Boca fue una prueba de carácter superada, de esas que hay que dar de vez en cuando para consolidar un liderazgo. Para Belgrano, fue apenas un paso en falso que no debería distraerlo en su muy buen pasar por el torneo.
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