Belgrano, aturdido y confundido
Bien abajo. La "B" igualó con la CAI sin goles. Sigue sin ganar en el torneo y está último con dos puntos en cinco fechas. Olave lo salvó del papelón y atajó un penal. La gente despidió con silbidos al equipo.
Cuando el aliento se hizo silbatina y el final del juego ante la CAI estaba consumado, el empate en cero era una nueva estocada al corazón del hincha Pirata, que fue para ver a un Belgrano que prometió en la previa del certamen protagonismo y que en la quinta fecha está tan lejos de la cima como lo marca ser el último con dos puntos en 15 posibles.Fue otra jornada aciaga y seca de alegrías para el público, que vio deambular en el terreno de juego a un equipo livianito y que no pudo quebrar el cerrojo que los sureños armaron para llevarse lo que vinieron a buscar: un punto.La silbatina, fue la respuesta de la gente a lo que le dio los jugadores, quienes nuevamente tuvieron una tarde floja en lo general y por más que se revuelva en la memoria y se intente ser bueno en los recuerdos, las más claras chances para quedarse con el triunfo fueron del visitante.
Nunca la "B" logró poner un jugador de cara al arquero, mientras que la CAI tuvo un mano a mano de Vidal ante Olave y un penal a su favor que rebotó contra la humanidad del "1" celeste, como para que el resultado no fuese peor para el maltrecho corazón del simpatizante celeste.Pero lo grave es que no hay más. Belgrano pone en cancha todo lo que tiene y juega como a nadie le gusta. Los futbolistas se muestran desconectados entre sí e intentan hacer alguna jugada que los haga "salvar la ropa", más allá del resultado colectivo, al menos es la sensación que queda.
Toman decisiones erróneas y fallan en los pases en la corta. Adoptan determinaciones que se muestran equivocas y muchas veces la individualidad se transforma en un problema y no en una solución para el resto. Lo cierto es que solo el arquero es el que se viene salvando de los aplazos, porque el resto cuida su "quintita" y descuida a los demás, muchos solo aportan confusión y falta de recursos.La gente presenció con asombro lo que sucedió en el terreno y se retiró del Gigante masticando la bronca, buscando las respuestas que sus futbolistas no le dan."Nos está pesando la necesidad de conseguir rápido un triunfo y cometemos errores que no debemos cometer. En esta situación en la que estamos no podemos hacer el juego que nos gusta. Pusimos un jugador como Vázquez y no lo utilizamos... pienso que pasa por el nerviosismo de no ganar", fue el justificativo de Jorge Guyón."Armé este equipo y soy el único responsable. Le tengo una fe ciega y en el campeonato pasado hicimos una gran campaña. Ahora, cuando sienta que no puedo revertir esto, todos saben lo que va a pasar", prosiguió."¿Más cambios? Vamos a tratar de buscar, pero tampoco tenemos tantos cambios para hacer. Además mover mucho hace perder la confianza", finalizó el técnico.Así esta Belgrano, en el último peldaño de la tabla, lejos de lo que se esperaba, con un plantel que no muestra atisbos de reacción y que se parece bastante al del año pasado cuando era dirigido por Daniel Primo.Algo le pasa a la "B" y la respuesta la tienen los de corto, quienes deberán dejar de lado algunos egoísmos para empezar a jugar más en equipo, porque de otra manera será difícil que pueda encaminarse. Ayer, un hincha sentenció: "Van cinco fechas y ya he perdido las esperanzas". Parece pronto, pero no descabellado.

