Arranca la Superliga: lo que se juega Belgrano en la temporada
La “B” se tomó en serio la renovación. Al recambio de buena parte de su plantel le sumó el regreso al barrio. Su gente lo vive con una enorme expectativa.
Ilusión, euforia, desenfreno… Todo eso le cabe a la expectativa que ha generado el nuevo Belgrano. Y no se trata sólo de la profunda renovación del plantel que –esta vez sí– encaró la dirigencia; sino también, y fundamentalmente, del que muchos esperan sea el mejor de los refuerzos: la vuelta a Alberdi.
Para un equipo que debe sumar muchos puntos para subsanar dos campañas –una corta y una larga– que lo dejaron muy mal parado en la tabla de los promedios, no hay mejor incentivo que jugar a cancha llena y con la gente bien cerquita. Aunque también es un hecho que, si los resultados no acompañan desde temprano, la presión puede tener una influencia negativa en una plantilla muy joven, que todavía debe generar nuevos referentes en el vestuario.
Todo cambia
Al finalizar la temporada 2016/2017, se sabía con certeza que Belgrano encararía una renovación importante en su plantel. Sin embargo, el recambio fue más allá de lo imaginable: con relación al equipo anterior se fueron 16 jugadores y, por ahora, se incorporaron 14 (ayer se confirmó el central Erik Godoy, está muy cerca el zaguero peruano Hansell Riojas y busca un delantero más).
Los que se fueron
Ya no están Renzo Saravia (Racing), Lucas Aveldaño (Tenerife), Esteban Espíndola (San Martín T), Federico Álvarez (Quilmes), Cristian Gorgerino (Instituto), Guillermo Farré, Iván Etevenaux (Sarmiento), Mario Bolatti (Boca Unidos), Jorge Velázquez (Rafaela), Claudio Aquino (Unión), Lucas Melano (Estudiantes), Claudio Bieler (San Martín T), Fernando Márquez (Defensa), Germán Gaitán, Gastón Álvarez Suárez y Gabriel Alanis.
Los que se llegaron
En contrapartida, la “B” incorporó al central Godoy (Tigre) lateral izquierdo Marcelo Benítez (Godoy Cruz); a los volantes centrales Jorge Ortiz (Tijuana) y Santiago Martínez (Wanderers); los extremos por derecha Neri Bandiera (Aldosivi) y Leonardo Sequeira (Central Córdoba); los media punta Jonathan Ramis (Zacatepec) y Juan Brunetta (Arsenal); el delantero Epifanio García (Guaraní) y el juvenil zaguero Lautaro Caride (Independiente); y regresaron de sus préstamos el arquero Federico Bonansea (Villarreal), el volante Marcos Rivadero y los atacantes Santiago Giordana y Tobías Figueroa (estos desde Brown de Madryn).
Está claro que no llegaron nombres rutilantes, de esos que “le tirás la camiseta y juegan”, como en algún momento se expresó desde la propia comisión. Sin embargo, lo poco que se pudo ver de Belgrano en los partidos de preparación hace pensar que se trata de un equipo más solidario, que va a transitar más kilómetros por partido e intentará ser intenso en la recuperación y la búsqueda del arco rival. “Cambió mucho el vestuario. Si nos vamos a levantar, nos vamos a levantar entre todos”, declaró hace días el arquero Lucas Acosta, quien, pese a su juventud, está llamado a ser uno de los nuevos referentes. Eso hace pensar que la renovación tuvo una primera incidencia positiva en la “salud” del grupo.
Divino tesoro

Otro cambio apreciable es que este plantel es mucho más joven que los anteriores. Al comenzar la temporada 2016/2017, el promedio de edad era de 26,5 (y bastante más alto si sólo se tenían en cuenta los habituales titulares), con 10 de los 30 futbolistas por encima de los 30 años. Hoy el promedio es de 23,7 (será uno de los más bajos de la Superliga), con apenas dos jugadores (Ortiz y Juan Leandro Quiroga) que pasaron los 30.
No deja de ser un dato estadístico, pero no es caprichoso: el entrenador Sebastián Méndez apunta a un equipo con mucho despliegue, lo que supone una gran aptitud física. La otra cara de la moneda es que se perdió experiencia, un atributo que no es para menospreciar, sobre todo cuando hace falta imponer calma.
Más circunstancial aún es el resultado de los partidos de práctica (ni siquiera tuvieron el rango de formalidad de los amistosos), ya que poco tienen que ver con un juego por los puntos; pero vale recordar que en los ensayos la “B” le ganó 2-0 al Racing de Nueva Italia, 2-1 a Sportivo Desamparados de San Juan y 5-1 a Colón, en el que fue su mejor rendimiento, justo después de haber perdido 1-3 en Rosario ante Newell’s.
Qué ganas de volver

Pero, sin dudas, el optimismo que se percibe en la mayoría de los hinchas está directamente relacionado a la vuelta al barrio. Belgrano volverá a jugar con público, después de la sanción, y lo hará en su casa: el Julio César Villagra, con nueva tribuna y 30 mil abonos asegurados para toda la temporada.
Más que una miscelánea, es el sueño cumplido de jugar a cancha llena y sólo con socios, sin vender una sola entrada. Para la sustentabilidad de semejante hito será clave que, en la cancha y en la tabla, el equipo dé las respuestas que la gente espera. Está claro que el cambio de escenario, por sí solo, no hará que Belgrano gane; aunque algunos estén convencidos de lo contrario.
Más tarde que temprano, los celestes asumieron el desafío que supone la renovación. Habrá que ver cómo sale. Mientras tanto, lo que ya se renovó con éxito es las esperanza de sus hinchas.