Temas del día:

Argentina cumplió su obligación y venció a Nigeria en el debut

Sin jugar bien, pero con un cabezazo de Heinze y una actuación brillante de Messi, la selección le ganó 1 a 0 a Nigeria y se sacó de encima el peso del primer partido. Tarde de emociones en el Ellis Park.

13 de junio de 2010 a las 07:09 a. m.
Joaquín Balbis, enviado especial a Sudáfrica
Argentina cumplió su obligación y venció a Nigeria en el debut
Heinze ya convirtió y comienza su alocada carrera para celebrar el tanto (Foto: AP).

Johannesburgo. ¿Cuántos argentinos habrán cabeceado junto a Gabriel Heinze cuando conectó esa pelota en el punto penal a minutos de empezar el juego? Es difícil calcularlo, pero la Jabulani viajó con tanta fe que se coló allá arriba, en el ángulo derecho del arquero nigeriano (ver estadísticas).

El grito desenfrenado del entrerriano, que tuvo epicentro en el mítico Ellis Park de Johannesburgo y se expandió hacia América del Sur, fue un desahogo luego de tanta ansiedad, y posibilitó cumplir la primera parte del plan argentino en este Mundial: ganar en el debut.El sonido gutural con el cual los miles de argentinos presentes en el estadio siguieron el Himno (un clásico desde Alemania 2006) era música para los oídos entre tanta vuvuzela, y emoción para el alma. Al mismo Heinze se lo vio secarse los ojos cuando terminaron los acordes, que los jugadores escucharon abrazados como la selección de rugby. El "oh, oh, oh, oh..." de la gente fue un grito de guerra en un escenario histórico y contagiante, pero que es meca del deporte ovalado.

El gol de Heinze fue una explosión en una tarde sudafricana donde hubo muchas ovaciones, con Maradona encabezando el aplausómetro y Messi ahí nomás. Verón pateó un centro a lo Verón y "el Gringo", que venía ingresando desde el borde del área grande, le pegó el "testazo" desde el punto penal.

Lo demás es conocido: festejo en la cancha, en el banco, en la tribuna, en el país y una carrera loca de Heinze que terminó fundido en un abrazo con “Dady” D’Andrea, masajista del seleccionado. En un equipo de estrellas, donde todos los elogios se los acaparan los delanteros, fue justo el defensor, eterno cuestionado, el gestor de la primera alegría.

El valor de ese gol se cotizará al final de la primera fase, pero para la Argentina fue un bálsamo, porque si había un objetivo a cumplir en este primer partido ése era ganar. Y lo logró, con deuda futbolística, pero lo hizo. "Para correr, antes hay que caminar", había dicho Verón para graficar lo clave del primer paso. Bueno, ayer pareció que Argentina empezó gateando, porque en el juego le falta para caminar y mucho más para correr.

Aunque el triunfo no fue la única satisfacción del equipo, que cerró el soleado día sudafricano con la certeza de que podrá contar con un extraordinario Messi, quien ayer, cada vez que tocó la pelota, dejó con la boca abierta a las casi 60 mil personas que estaban en el estadio. "Leo" hizo de todo, sólo le faltó el gol.

En realidad, además de las falencias para defender y para generar juego, y su desorganización colectiva (que nació en el sector derecho y se propaló a todo el equipo), ése fue el otro déficit de la selección, que desperdició no menos de 10 chances netas para aumentar, pero entre los errores propios y la espectacular tarde del arquero nigeriano no encontró la tranquilidad del gol.

Entonces, aquella euforia inicial se transformó en nerviosismo final, porque una Nigeria limitada e ingenua podría haber empatado. A tal punto que los hinchas argentinos comenzaron a festejar recién a los 47 minutos del segundo tiempo y recién dos minutos después, cuando el árbitro decretó el final, pudieron soltar el suspiro de alivio. El mismo que recorrió el cuerpo de todos en una tarde en que la historia se puso otra vez del lado de Diego.

Más de Deportes - Fútbol