Argentina-Bolivia: no hubo marco y el cuadro no apareció
Empate. Un Monumental a medio llenar fue testigo de otra actuación en falso del seleccionado argentino. La visita sorprendió con un gol de Moreno Martins, pero Lavezzi saltó a la cancha y en su primera acción reestableció la paridad.
Parecía que todo Buenos Aires iba camino al Monumental. Calles y avenidas de Núñez fueron un infierno hasta 20 minutos antes del inicio del juego. Pero cuando el ingreso a River se franqueaba, el escenario quedó expuesto, lo que hizo que las preguntas surgieran a granel, hasta concluir en esa que hoy no tiene respuesta: “¿Adónde va la gente cuando juega la selección?”.
La respuesta fue larga. Dio inicio cuando el árbitro ecuatoriano Carlos Vera pitó por primera vez y concluyó a los 92 minutos de juego de otra decepción albiceleste. La selección estuvo semivacía, como el Monumental. Relación directa.
El 1-1 con Bolivia se leyó como una derrota moral para las 25 mil personas que se llegaron a un estadio que desplazó de última al Kempes cordobés, pese a la restricción municipal. Y puertas adentro, como una radiografía de que el empate no estuvo tan divorciado de lo que fue la tercera presentación del equipo. Ni el marco de otras épocas, ni el cuadro esperado.
Poco, afuera y adentroVer al Monumental a medio llenar en una presentación oficial del seleccionado fue chocante. Las razones futboleras del caso, pero también otros motivos extras, hicieron que los dudosos ni se acercaran. Por seguridad, el estadio de River pasó de una capacidad para 61 mil personas a ofrecer 40.271 ubicaciones, de los cuales 31 mil se pusieron a la venta y el resto fue para protocolo y auspiciantes.
En el césped (al menos lució un poco mejor), el papelón rondó el alma de los jugadores por varios minutos. Sobre todo después del gol de Moreno Martins, quien aprovechó el error del cordobés Demichelis y se lo facturó. Ironía del destino aparte. Ambos protagonistas de aquel 6-1, cuando el cordobés le pidió al delantero que no les metieran más goles. Martins se guardó uno para ayer y Bolivia, el último del grupo, le hizo pasar otro mal rato, como en aquel 1-1 en La Plata por la Copa América.
El 1-1 de Lavezzi fue como querer tapar las manos con el sol. Sólo sirvió para que Demichelis no se mortificara tanto. Fue un eslabón más del peor momento de la historia de la selección. El mencionado 6-1 de la eliminatoria pasada, el 1-1 por Copa América, la derrota con Venezuela, el fracaso de una selección a la que no le basta con tener al mejor jugador del mundo ni a varios talentosos, los 18 años sin títulos, los juveniles.
Solo faltó el "Maradoooó, Maradooooó". Por el que jugó y dio la vida por nuestros colores, no por el DT que los dirigió.
En la platea la gente se quedó como estado de asamblea. "Nos quejamos de que no hay otro como Demichelis. Pero eso es un problema estructural. Ayala se fue y nadie lo reemplazó. No se formó otro central de su jerarquía", razonaron varios.Estrenos frustrados
Ayer la hoguera que fue el Monumental se tragó los capítulos primeros de varias historias. La de Ricardo Álvarez, venido del Inter de Italia para redondear una actuación olvidable. Pastore jugó por primera vez como titular, en lugar del lesionado Agüero, y el ex
El de Talleres pocas veces pudo desequilibrar. La gente despidió con muchos silbidos al equipo de todos, pero que ayer fue de unos pocos.
