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Aquellos chicos de Chile que consolaron a Messi tras la Copa América

Famosos. Martín, de 6 años, y “Maxi”, de 10, son los de la foto en la que saludaban a Messi tras la final de la Copa América.

24 de marzo de 2016 a las 04:32 p. m.
Aquellos chicos de Chile que consolaron a Messi tras la Copa América
La imagen que dio la vuelta al mundo y quedó en la historia. (Foto: Internet)

Todo pasó el 4 de julio de 2015. Los penales amargaron a los futboleros argentinos y, como nunca, a Lionel Messi.

Fue uno de los gestos más tristes que se le hayan visto a Messi: con la mirada perdida, en silencio, desgastado, hastiado, sentado en el campo de juego del estadio Nacional de Santiago, mirando cómo Chile levantaba el trofeo de la Copa América.

No había tenido su mejor partido en el 0-0 y haber marcado su remate en la definición por penales tampoco alivió su corazón.

Estaba destrozado, tanto que días después se habló que pensó en renunciar a la selección nacional. En ese fervor local que se vivía en el campo de juego, dos niños se hicieron famosos y la foto de ellos al lado de Messi dio vueltas al mundo.

Martín y Maximiliano Sandoval, hoy de 6 y 10 respectivamente, se acercaron a “Leo” y lo consolaron.

Martín le tocó el pelo y recibió un guiño de ojos. “Maxi”, de más lejos, atinó a decirle a Messi que era “el mejor del mundo” y que esta vez “le tocaba a Chile ganar un título”. Martín y “Maxi” son hijos de Mario Sandoval, que es tío del jugador del seleccionado chileno Charles Aránguiz, quien aquella vez les dio las entradas a ellos dos y a sus otros dos hermanos: Mauricio (17 años) y Mario (24).

Aquella nocheAquella noche, cuando Martín llegó a su casa, enloquecido le contó a su papá Mario que había tocado a Messi. "Le aseguro que no le importaba que Chile fuera campeón, su única alegría había sido tocar a Messi.

Martín idolatra a Messi, lo sigue por TV en todos los partidos y tiene todas las remeras. Sueña con ser Messi, todo es Messi para él”, cuenta Mario, en el contacto con Mundo D, en la previa del partido de hoy, a las 20.30, entre Chile-Argentina.

Los Sandoval quieren ver otra vez a Messi. Pero tienen un drama: no tienen entradas porque, a raíz de una lesión, Aránguiz no fue convocado por el entrenador Juan Antonio Pizzi. “Las entradas son muy caras”, se queja Mario.

Martín y “Maxi” juegan al fútbol en el club de barrio de la comuna Puente Alto de Santiago, una de las más populosas de la ciudad, donde viven más de un millón de personas. En ese club de barrio se formó Charles Aránguiz. Mario, el hermano mayor de Martín y “Maxi” juega de lateral en el Santiago Morning de la Primera División de Chile.

“En mi casa somos todos futboleros y, si nos gusta el fútbol, nos gusta Messi. Pero a mis hijos en particular, los fascina. Martín le tiene adoración. Nos hizo hacer un cuadro con la foto en la que sale tocando a Messi y la tiene en su dormitorio”, detalla Mario. “Hasta duerme con la camiseta de Messi”, resalta.

Varios medios chilenos trataban de gestionar para ayer un encuentro entre Messi y los niños en el hotel Radisson Petra, en las afueras de Santiago, donde concentra la selección. Martín y “Maxi” son dos casos más de las tantas historias que hay entorno a la fascinación por Messi.