Amor "bostero"
Fiesta. En La Boca hubo color y alegría por otra final. El 1-1 aguó un poco.
Mientras en Plaza de Mayo parte del pueblo trabajador cumplió con su paro, en las calles de La Boca el pueblo "Bostero" hizo tronar su canto por la alegría de estar en su 10ª final de la Libertadores. Y no es para menos, porque la Copa enamora a todos y hace que los clubes mueran por tenerla.
Desde temprano, el color fue ganando las esquinas. Las cantinas albergaron a los simpatizantes que hicieron una larguísima previa y, mientras la TV repitió las imágenes del paro, las gargantas se calentaron con los cantos por Boca.
Toda la capital se vistió de colores, porque fue el verde de los camioneros el que le dio paso al azul y amarillo. En Lavalle y 9 de Julio, un puñado de hinchas de Corinthians no le prestó atención a los manifestantes y entre cerveza y cerveza le hizo el aguante al equipo brasileño.
Cada rincón se tiñó de perfume bostero; cada metro de la Bombonera latió con la final de la Libertadores. Porque el estadio se mueve cuando la gente salta, y tiemblan las piernas.
"Dale Booca… Dale Booca", se escuchó como un grito de guerra. Fue el pedido de la gente a los de corto para que dejen todo, para hacer realidad ese sueño de ser el mejor de América. Desde temprano el estadio se cubrió de banderas y la alegría desbordó. Globos, papelitos, gorros, remeras, disfraces y cotillón adornaron la fiesta. Los hinchas no quieren ni pensar en que puede ser la última de Román, pero si lo fuera, el deseo es que sea con triunfo de Boca como fue ante los otros rivales de Brasil (Cruzeiro, Palmeiras, Santos y Gremio).
Boca quiere quedarse con el premio mayor. Todavía falta un partido y la revancha del empate de anoche será en Brasil, pero el amor todo lo puede y la Copa Libertadores enamora y enloquece, porque es la más bella de las competencias.

