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Deportes - Fútbol

El curioso hecho por el que Talleres comenzó a llamarse Talleres

Tal vez no lo sabías, pero un incidente en un partido con Belgrano y en Alberdi cambió la historia del fútbol cordobés.

10 de septiembre de 2021, 08:27
El curioso hecho por el que Talleres comenzó a llamarse Talleres
El escudo de Talleres y la historia de un club que es parte de la historia de Córdoba. (La Voz / Archivo)

Lo que mostró la pantalla desde Brasil en el clásico sudamericano, en esta ventana por las Eliminatorias que terminó ayer, fue, sin dudas, uno de los hechos más bizarros e inconcebibles de la historia del fútbol mundial.

Lo vivido en San Pablo, el domingo pasado, difícilmente pueda quedar fuera del podio en una clasificación de los episodios más absurdos del deporte. La resolución del caso, plagada de intereses entre dos asociaciones poderosas, jugará su partido y condicionará un fallo que, posiblemente, inscriba también otro capítulo de ridiculez a la novela del derbi.

Difícil es trazar paralelismos de semejante envergadura. Es conocida por demás la intervención del jeque Al Sabah, de Kuwait, en el Mundial de 1982, cuando ingresó a la cancha en medio del juego y le hizo dar marcha atrás al árbitro soviético Miroslav Stupar en la sanción de un gol ya otorgado. “El día que Alí Babá sacó un gol hecho”, tituló con sorna e ironía la revista Goles, en un acierto periodístico sobre el insólito incidente.

Pero yendo a los anales de nuestro fútbol, existe un caso que nos toca de cerca a los cordobeses y que derivó en cambios históricos para uno de nuestros clubes: Talleres. Claro que para hablar de ello hay que remontarse a más de un siglo atrás, el 25 de noviembre de 1917, durante la disputa de un clásico entre los albiazules, por entonces denominados Central Córdoba, y Belgrano.

En aquella primavera del ‘17, ambos llegaron a Alberdi disputando cabeza a cabeza el título del Oficial. Los celestes eran líderes, aunque miraban de reojo a su adversario, escolta y con chances de superarlos. A tres fechas del final, y con todo el foco de atención en esa virtual “finalísima”, nadie imaginó que el juego sería la partida de defunción del Central Córdoba.

Ya con la rivalidad en franco auge, el delantero de la “T” Horacio Salvatelli no ahorró energías para buscar una pelota y lesionar seriamente al arquero José Cardozo, de Belgrano. Era un cotejo ardorosamente disputado que se suspendió tras esa jugada, cuando un agente detuvo al jugador infractor y lo llevó directamente de la cancha al calabozo.

Sin registros fílmicos y con testimonios contradictorios, intentar condenar o absolver al atacante suena absolutamente temerario. Sin embargo, es indiscutible e irrefutable que esa intervención cambió parte de la historia del fútbol cordobés y derivó en unas cuantas maniobras jurídicas y modificaciones estatutarias que salvaron a los de barrio Jardín de una casi segura desaparición, tras “maquillarlo” con una nueva denominación.

Fue un escándalo. La Liga Cordobesa, lejos de intervenir para interceder ante las autoridades y conseguir la liberación del futbolista, tal como solicitaron los tallarines, le retiró al Central Córdoba la afiliación por el resto de 1917 y la temporada 1918. Pero los albiazules estaban decididos a no guardarse las ansias de continuar jugando y esquivaron la pena con un ardid jurídico: se cambiaron el nombre y enseguida volvieron a inscribirse ante el ente rector como si se tratase de otro club.

Así, de esta manera poco convencional, el Central Córdoba se convirtió en Club Atlético Talleres, una “marca registrada” que sigue vigente hasta nuestros días y que nació de manera imprevista, tras una incidencia que escapaba a los dictados de la pelota. Como en San Pablo.