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60 días sin fútbol: qué hizo Belgrano y cómo le fue en los amistosos

Para un equipo que necesitaba ajustar demasiadas piezas, lo mejor que le podía pasar era tener tiempo para trabajar, sin la obligación de dar examen los fines de semana. En ese camino están Leonardo Madelón y sus dirigidos.

20 de febrero de 2017 a las 10:56 a. m.
60 días sin fútbol: qué hizo Belgrano y cómo le fue en los amistosos
Madelón en gestiones. (Foto: La Voz del Interior)

Aunque la ansiedad esté colmando a sus hinchas, como a todos los que sienten pasión por alguna camiseta, en el caso de Belgrano puede decirse que este largo receso futbolístico no le vino mal. Es que, cuando un equipo viene a los tumbos y cambia a su entrenador sobre la marcha, lo mejor que le puede pasar es tener un tiempo generoso para trabajar una idea futbolística y recuperar la confianza, sin la obligación de salir a rendir examen cada fin de semana.

Esta vez, el Pirata se vio en la obligación de “cambiar para que algo cambie”, teniendo en cuenta que 2016 fue un año de flojísima cosecha de puntos, en el que ninguno de los tres entrenadores que tuvo –Ricardo Zielinski, Esteban González y Leonardo Madelón– pudo darle más que contados momentos de buen fútbol.

Eso explica que la dirigencia hiciera el esfuerzo por cumplir los pedidos de Madelón: llegaron Lucas Melano (un conocido de la casa, explosivo en velocidad y entero físicamente) y Claudio Aquino (dúctil con la pelota, con visión de juego, quien llega para reencontrarse con su mejor versión).

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Todavía se aguarda la posibilidad de sumar un tercer refuerzo (¿Juan Leandro Quiroga?), aunque en la práctica ya lo tiene: Fernando Márquez está recuperado y puede aportarle mucho al equipo.

El DT ya no tendrá en cuenta a César Pereyra (se fue al Blooming de Bolivia), Nahuel Luján (a préstamo en Ferro), Mauro Obolo (se retiró) e Iván Etevenaux, quienes aportaron poco durante el último semestre.

Menos claras son las razones por las cuales tampoco utilizará a Mario Bolatti. Pero la salida que más le duele a la “B” es la de Juan Carlos Olave, quien mañana cumple 41 años. Más que buscar reemplazarlo, Belgrano debería acomodarse a la idea de que, sea cual fuere el custodio del arco, tendrá características y condiciones diferentes.

Así, “el nuevo Belgrano” se puso en marcha y, en los primeros días de enero se fue a Chile (después de bajarse de un avión con problemas y subirse a otro el día siguiente). Allí jugó sus primeros amistosos, que fueron empates 1-1, ante Deportes La Serena y Universidad de Chile. En el medio, el remanente tuvo una victoria 2-1 ante Universidad Católica, en un partido de práctica.

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Los celestes profundizarían la idea de Madelón (un equipo corto, con dos líneas de cuatro definidas, que busca presionar en el medio, pero sin poner en riesgo su equilibrio) de regreso en nuestro país.

En Villa Esquiú, fue victoria 1-0 ante Instituto (los remanentes empataron 3-3) y después llegarían dos partidos en Alberdi, con triunfos claros ante Sportivo Belgrano (2-0 y 3-0, con la seria lesión de Joaquín Rikemberg como saldo negativo) y Estudiantes de Río Cuarto (2-0 y 6-0). El invicto se mantendría durante la excursión a Rosario, con un empate 1-1 ante Central.

Todo parecía ir bien, hasta que Godoy Cruz le propinó un duro traspié en el Gigante, al derrotarlo 3-1 (en el duelo de remanentes, el Tomba goleó 5-1). ¿Sólo un paso en falso? La recuperación que mostró el equipo el sábado, en la goleada 4-1 a Olimpo, hace pensar que sí.

El equipo base de Madelón sólo parece guardar dos incógnitas: en el arco y el lateral izquierdo. El resto fue una constante: Lucas Acosta o Germán Montoya; Sebastián Luna, Cristian Lema, Lucas Aveldaño y Federico Álvarez o Esteban Espíndola; Lucas Melano, Guillermo Farré, Federico Lértora y Jorge Velázquez; Matías Suárez y Claudio Bieler.

Belgrano arranca penúltimo y no le será fácil remontar, pero al menos puede presumir de haber hecho lo que estaba a su alcance durante esta larga pretemporada.