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A 41 años de la final Talleres-Independiente, "la herida sigue abierta"

Hoy se cumplen 41 años de la final del Nacional de 1977, en la que Indepediente le impidó a aquel gran equipo de Talleres ser campeón. El recuerdo de Humberto Rafael Bravo.

25 de enero de 2019 a las 08:43 a. m.
A 41 años de la final Talleres-Independiente, "la herida sigue abierta"

El próximo domingo, Talleres jugará contra Independiente, en el reinicio de la Superliga. A 72 horas de ese partido, el tiempo le trae a los hinchas matadores que pudieron verlo y que  peinan canas el recuerdo de un partido que jamás olvidarán.

Hoy se cumplen 41 años de aquella final del Nacional de 1977, en una Boutique colmada, en la que aquel gran equipo que armó Amadeo Labruna y continuó conduciendo Roberto Saporiti, no logró coronarse campeón de ese torneo. Después de ir ganando 2 a 1 y con su rival con tres jugadores menos, el Diablo, conducido por José Omar Pastoriza se lo empató sobre el final del juego con un gol de Ricardo Bochini.

Fue un resultado que pudo haber cambiado la historia del fútbol argentino, porque de haber ganado la "T" Amadeo Nuccetelli, presidente por entonces del club de barrio Jardín, hubiera quedado con las puertas abiertas para asumir al frente de la AFA y continuar con la "revolución" del fútbol del interior que venía impulsando. Por el contrario, fue Julio Grondona, presidente de Independiente, el que comenzó después de esa conquista del club de Avellaneda su reinado de 35 años en la AFA.

Humberto Rafael Bravo, fue una de las grandes figuras de ese equipo, que sin dudas mereció quedarse con ese título y que se quedó en las vísperas. Mundo D eligió al "Tigre" santiagueño para que pusiera en palabras todos esos recuerdos.

"La herida sigue abierta", dijo. Una frase que cualquiera de quienes integraron ese equipazo y que marcó un hito en el fútbol nacional, refrendará sin dudas.

"Me vienen muchos recuerdos. Fue una tristeza bárbara para nosotros. Jamás pensamos perder ese partido, porque ese empate para nosotros fue una una derrota. Pero así se dio. Nos pasó a nosotros como le pasó a Brasil, en el Maracaná. El fútbol es así. Pasaron 41 años y la gente lo sigue recordando como si fuera hoy", dijo Bravo.

"Yo soy amigo del \'Bocha\' (Bochini) y cada tanto hablamos. Te dice que ese fue el partido de su vida, que nunca vivió algo parecido. Que fue el mejor campeonato que ganó en su vida, más que la final contra la Juve. Vinieron por una hazaña en la que ni ellos mismos creían. Éramos los favoritos porque habíamos empatado 1 a 1 en Buenos Aires. Lo pienso y no lo puedo creer todavía", agregó el exfutbolista.

"El fútbol del interior deseaba que nosotros saliéramos campeones. Si el resultado hubiera sido favorable para Talleres, seguro se hubiera producido un cambio en el fútbol argentino porque Amadeo sido el presidente de la AFA, aunque él decía que no quería serlo. Él quería que el interior fuera el gran protagonista de los torneos argentinos. Todavía cuando voy al exterior,a Francia, me preguntan por él", comentó.

"Recuerdo que cuando llegaron a Córdoba ya tenían el partido como perdido.  No podíamos creer que con ocho hombres nos empataron el partido. Todavía siento impotencia, dolor y eso que pasaron 41 años. Merecíamos ser campeones", prosiguió Bravo.

"Me acuerdo como si fuera hoy cuando el árbitro (Roberto Barreiro) nos pidió que diéramos la vuelta olímpica, cuando ellos se fueron de la cancha después del gol del \'Angelito\' Bocanelli, reclamando porque entendían que había sido con la mano y no con la cabeza. Él siempre dice que no no fue con la mano, que fue con la cabeza. Yo no lo ví, pero él era un gran cabeceador. Era su gran virtud. Pasaron siete u ocho minutos, volvieron y pasó lo que nos pasó. Fue increíble".

Sí, "Tigre", tan increíble que a 41 años de esa final, Talleres nunca pudo acceder a una oportunidad así en la Primera División del fútbol argentino.

Por eso la herida sigue abierta.