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El 1-1 le dejó un gusto agridulce a Talleres

Igualdad ante Crucero del Norte. A la “T” se le venía la noche con el 0-1 de Fernando Márquez. Lo cierto es que el empate, determinado por un golazo de Claudio Riaño, lo salvó de una derrota afuera, aunque no lo dejó del todo conforme.

19 de septiembre de 2011 a las 09:38 a. m.
Marcos Russo, enviado especial a Misiones
El 1-1 le dejó un gusto agridulce a Talleres

La grandeza de Talleres y sus expectativas en el Torneo Argentino A no le permiten festejar un punto. Aunque el 1-1 en la apacible tarde-noche misionera tuvo su valor, ya que lo consiguió al remontar una situación desfavorable, lo cierto es que se tomó el punto con conformidad, pero lejos de sentir alegría.El estadio de la ciudad de Garupá, ubicada a 20 kilómetros de Posadas, fue una más de las tantas estaciones que la "T" debe superar en el vía crucis que se ha convertido su estadía en el Argentino A. "¿Cómo puede ser que un club como Talleres esté acá?", se preguntaba un taxista, cuando comandaba su auto hacia la cancha, por una callecita rodeada por una abundante vegetación mesopotámica.

Responder la pregunta es más sencillo que lo que hubiera sido hacerle entender por qué al club de Barrio Jardín le cuesta tanto hacer pesar la superioridad que tiene esa camiseta y esa institución sobre clubes mucho más modestos, como Crucero del Norte.

Es que ayer Talleres volvió a sufrir. Durante el primer tiempo parecía que si acertaba en los últimos metros, podía ganar. Sin embargo, todo se desvirtuó en el complemento, el trámite cambió por completo y el que hizo mayores méritos fue el local. Pudo haber sido peor para la "T", ya que cuando promediaba el segundo tiempo, con Crucero arriba 1-0, se imaginaba más probable un segundo gol que el empate. Simplemente porque Talleres no atacaba, no tenía rebeldía, no reaccionaba.

Y si Talleres salió airoso, se debió a una genialidad de Claudio Riaño. El delantero que lleva la "9" no se entregó nunca, luchó en inferioridad numérica frente a los robustos defensores rivales y esperó su situación. Su golazo no fue digno de ese partido, que tuvo una tónica de regular para abajo, pero permitió evitar una derrota que se veía como muy factible y, además, ofició como un reactor hacia todo el equipo.

“Fue un partido durísimo, muy peleado durante los 90 minutos. Estuvimos en desventaja y lo pudimos empatar gracias a Dios, ya que nos permitió llevarnos un punto, que creo que está bien”, contó Claudio.

Además de la ayuda divina que atribuyó el goleador a su conquista, mucho tuvo que ver la calidad en su técnica individual en la definición, en la que se la picó a un Abadie que a esa altura de la tarde parecía inexpugnable. “Vi que Pereyra la quiso bajar y se le fue larga, así que traté de aguantar la marca y le pegué al arco. Por suerte entró”, contó.

De todos modos, el delantero presenció con sufrimiento la parábola de la pelota: "Cuando vi que iba en dirección hacia el palo, rogaba que pegara y fuera para adentro, y gracias a Dios pude convertir de nuevo".

Riaño valoró el momento en que llegó la conquista: “Creo que el gol llegó en nuestro peor momento, porque después del gol de ellos tuvimos un rato de desconcierto. Por suerte pudimos empatar y nos llevamos un punto a Córdoba”.

El más medido por el significado del 1-1 fue el DT, José María Bianco. "Es bueno el punto, pero no se celebra. Talleres tiene que ganar. No lo pudimos hacer. El punto sirve en lo anímico, por lo que dio el equipo en la adversidad. Y después del 1-1 fue a ganarlo", afirmó."El Chaucha" resaltó la dureza de Crucero del Norte: "Fue un partido durísimo, contra un rival de muy buena contextura física y que difícilmente intenta jugar por abajo. Pudimos haber abierto el partido en el primer tiempo con las dos jugadas que tuvimos de Strada, clarísimas como para convertir. No estuvimos finos y después sufrimos en el gol de Crucero".

De todos modos, Bianco admitió que le faltó mayor volumen de juego. “Tenemos los jugadores como para jugar bien, pero no lo pudimos hacer. De mitad de cancha para adelante, me gustó el trabajo de Riaño, y en el medio, Gianunzio, que se bancó la mitad de cancha. Fueron dos valuartes, junto a la defensa”, concluyó el DT.