El empate ante Bolivia fue una derrota para Argentina
El equipo que dirige Alejandro Sabella volvió a depender mucho de Messi y nunca encontró variantes para vulnerar a Bolivia.
Los partidos pasan, los DT también y los desafíos son los mismos, pero como las respuestas son pocas, parecen multiplicarse. Argentina empató con Bolivia, pero es como si hubiera perdido.
La escena es la de un equipo, el de Alejandro Sabella, frustrado en la idea de ser protagonista. Mantiene la idea, pero le faltan algunos requisitos esenciales para lograr blanquear el famoso querer es poder. ¿Más claro? La suma de talentos no es suficiente, por sí misma, para alcanzar los objetivos.
La foto es siempre la misma y el modelo de la messidependencia así no va. El crack, harto de que no le den la pelota allá en el área rival o en sus inmediaciones, baja y arranca a la altura de Fernando Gago. Desde allí se posiciona y espera que sus laderos de turno se arrimen o le den variantes para progresar.
Ayer Ricardo Álvarez, Javier Pastore y Gonzalo Higuaín fueron sus socios sólo en contadas oportunidades. Y pocos los que leyeron que ellos mismos podían brillar con luz propia, como el ex Talleres, que cuando le pegó al arco estrelló un tiro en el palo. Quizá haya sido Clemente Rodríguez el que alcanzó a mecanizar el movimiento de tocar con el crack y pasar para buscar la devolución.
El juego del errorCuando la foto vuelve a ser la de antes, Messi debe ser el que hizo aquella apilada al Getafe jugando para el Barcelona, que fue ni más ni menos que el calco de la que Diego Maradona hizo ante los ingleses en el gol imposible del '86. ¿Por qué? ¿Es necesario reducir el pretendido poderío de la selección a uno o dos variantes cuando hay siete u ocho para administrar?
Con ese plan, hasta le sobran jugadores. ¿Mascherano? ¿Zabaleta? ¿Qué aporte ofensivo hicieron? Así la selección se hace chiquita y el rival se agranda. Por más que se trate de Bolivia, el último de la tabla.
Su argumento, y el de varios equipos, es que los 10 jugadores de campo pasen la línea del local y que la pelota salga lo suficiente como para que los centrales argentinos tengan que exponerse a salir jugando, a intentar lo que no saben. Y ahí vino el error de Martin Demichelis, quien subestimó a Marcelo Moreno Martins. El cordobés la perdió donde no se debe y todo terminó en el 1-0 boliviano.
Lavezzi lo hizoEl ingreso de Ezequiel Lavezzi, que aportó algo de movilidad y muchas ganas, fue suficiente para se potenciaran las posibilidades locales. "El Pocho" la metió en la primera que tocó, definiendo de zurda, en uno de los escasos aciertos ofensivos.
El gol pareció una gota en el océano. Apareció Gago y administró algunas pelotas, como esa que Pastore tiró arriba. Y a Messi se le abrieron dos chances desde lejos, pero no hubo retorno. El empate fue un castigo. Y no es la primera vez.
