Ya no alcanza con el "todo pasa"
Era cuestión de tiempo. O de que los dirigentes del fútbol argentino alguna vez se pusieran los pantalones largos y decidieran abandonar la cómoda y timorata postura de no contradecir al jefe. El ciclo de Sergio Batista al frente del seleccionado argentino (11 meses, 17 partidos, 81 jugadores) ya estaba herido de muerte luego del estrepitoso fracaso en la Copa América. No daba para más. En una semana, la que pasó entre la derrota por penales ante Uruguay en Santa Fe y el anuncio de la reunión extraordinaria del próximo lunes para tratar el futuro del seleccionado, "el Checho" sólo cosechó un tibio respaldo, y con condiciones.
Los que lo bancaron fueron el manager Carlos Bilardo -de un tiempo a esta parte, una figura decorativa- y Humberto Grondona, hijo (básicamente) y consultor (eventualmente) del “capo”de la AFA, camuflado en un traje, el de subdirector de selecciones, que le queda varios talles grande. “Don Julio”, su padre, optó por el silencio. Como buen pie de esta partida, eligió espiar las señas que les marcaran cómo venía la mano, y recién jugar su carta. Todos los gestos, las muecas y los guiños lo indujeron a “primerear”. ¿La carta letal? La salida de un DT al que sus contradicciones le quitaron credibilidad y la búsqueda de un sucesor que pueda devolverle prestigio a la selección.
Alejandro Sabella (gran conductor de Estudiantes y cuatro años en selección de asistente de Daniel Passarella), Gerardo Martino (seis años buenos en Paraguay), son prioridad y alternativa. Batista quiere seguir y ve un futuro mejor. Pero el clima cambió otra vez. Hay amenaza de temporal, el agua puede llegarles al cuello a varios y ya no alcanza con abrir el paraguas del “todo pasa”.

