Una mirada con experiencia
La ex tenista Inés Gorrochategui reparte su tiempo entre la Academia que posee en Villa Allende y sus dos hijos, Luca y Emma.
Los años posteriores a su retiro de la competencia la vincularon de muchas maneras con el tenis. Fue profesora del área de desarrollo de la AAT, luego organizó torneos. Hoy, si bien está fuera de las canchas, coordina las áreas de su propio club, mientras reparte su tiempo con Luca y Emma, sus dos hijos. Por experiencia propia como jugadora, pone su primer foco en ayudar al tenis femenino. "Hace falta un calendario más serio en Argentina. Me parece que la AAT debe tener un mayor compromiso para sostener torneos que son claves, hacer uno de 25 mil dólares en premios y otro de 50 mil, que es una base indispensable –señala–. Si bien han mejorado mucho con respecto a los primeros cuatro o cinco años de 2000, sigue haciendo falta un apoyo grande". Esa situación no se vive en caballeros, donde la escalera está completa. "Los varones tienen más competencia, tienen el ATP, la Petrobras (un Challenger de 75 mil dólares), 18 Futures, y eso hace a la cantidad de jugadores", adelanta. "Por suerte viene recambio, hay un par de jugadores que se los escuchaba en los Challenger y dieron un salto importante. Siempre hay nombres que surgen, más con Del Potro, que ganó el US Open", adelanta. Ya no somos de polvo. Este año Argentina no ganó ningún título en torneos de polvo de ladrillo, y sí en canchas rápidas, un cambio que le llama la atención. "Y se sigue trabajando en polvo –se extraña–. Claro que David (Nalbandian) y Del Potro son 'tocados', son demasiado buenos y se adaptan a cualquier suelo. Pero ahora aprenden a jugar en rápidas mucho antes, cuando empiezan a viajar y tienen que jugar en superficies diferentes. En nuestra camada, recién con 20 años y muy metidos en el circuito, empezábamos a jugar seguido en canchas rápidas. Ahora van a Futures en Estados Unidos o México y alternan de superficies". Cerca de los chicos, Inés espera al jugador diferente. "Hay jugadores interesantes, pero no veo alguno descollante. Tienen buen nivel, pero proyectándolos internacionalmente están lejos todavía", asegura. Pero confirma un concepto: "Los buenos salen siempre". Como le pasó a ella.

