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Todo pasa y es posible

26 de julio de 2011 a las 10:02 a. m.
Todo pasa y es posible

Si es difícil explicar lo inexplicable, mucho más lo es interpretar las contradicciones. En un día que quedará en la historia, el de ayer, la AFA y sus dirigentes dieron otra demostración de que nada es imposible en el reino del “Todo pasa” de Don Julio.

De un plumazo y con el “sí” asegurado de la mayoría de los clubes, se resolvió cambiar el formato de los campeonatos porque, como todos admitieron, además de que River ya había descendido, hay varios grandes en riesgo.

La necesidad de cuidar el negocio y de que el fútbol nacional deje de sumar pálidas que afecten el humor social son parte del círculo para esta reestructuración.

La excusa principal es la “federalización” del fútbol, con un anuncio que llega a 10 días de que el Torneo Apertura de Primera comience a disputarse con nueve integrantes que no son de Capital Federal o el Gran Buenos Aires.

El 26 de junio pasado, hace hoy justo un mes, Belgrano le empataba a River en el Monumental y lo mandaba a la B Nacional, en un partido que si ya había pasado a la historia por su trascendencia, desde ayer deberá ser mencionado como el embrión de la creación de este nuevo universo futbolístico.

Hoy, en vez de estar recordando aquella pesadilla, el Millonario puede celebrar que, salvo una catástrofe (que se vaya a la B Metropolitana), los escritorios le aseguraron su vuelta a la máxima categoría: el campeonato que se jugará desde la temporada 2012/13.

Pero la de los torneos no fue la única movida fuerte que hubo ayer en la AFA. Por la noche, Sergio Batista se convirtió en el primer técnico de la selección en ser echado durante el eterno reinado de Julio Grondona.

El 2 de noviembre del año pasado, el DT era oficializado en una resolución cuestionada por el mundo del fútbol, aunque pocos hicieron pública su posición contraria. Menos de 10 meses después, “el Checho” fue removido por la misma conducción que lo nombró en reemplazo de Maradona.

El ciclo empezó frágil y tuvo innumerables puntos débiles hasta la eliminación en cuartos de final de la Copa América. Su gestión era casi indefendible. Pero el error más grande no lo cometió Batista, sino quienes lo pusieron, en una decisión que tenía pocos argumentos. Ayer se dio otro paso trascendente en el fútbol. Quienes lo quieren bien aspiran a que esta reestructuración haya llegado tras un análisis serio y exhaustivo. Una metodología a la que la AFA está desacostumbrada. Por eso, parece otra medida muy forzada.