Talleres ya perdió un partido
No fue el mejor el partido que jugaron los dirigentes de Unión de Sunchales y Talleres, a la hora de determinar el día y escenario del juego, además de la venta anticipada de entradas y el lugar donde adquirirlas.
Mucho menos la policía santafesina, que en algún momento dio el sí para mudar el partido y luego dio marcha atrás. Tener a los hinchas de acá para allá no es bueno en ninguna instancia, sobre todo cuando lo que se les pide de enero a enero es que apoye al club con la compra de la entrada o del abono.
El sábado pasado, ni bien terminó el partido ante Estudiantes, el titular del Fondo de Inversión, Rodrigo Escribano, informó que había iniciado gestiones para mudar el partido de la cancha de Unión a la de Atlético de Rafaela, una vez confirmado el equipo santafesino como primer rival albiazul en el nonagonal (cabía la posibilidad de que fuera Unión de Mar del Plata).
Al día siguiente, un directivo del club santafesino, Elvio Stucky, de vacaciones en Punta del Este, informó que no cedería la localía bajo ningún concepto, mientras sus pares en Sunchales le daban el ok a Talleres con la condición de que abonara más de la mitad de las 9 mil entradas (casi 300 mil pesos) que pretendían vender en Córdoba si es que el partido se jugaba en Atlético de Rafaela.
El Fondo de Talleres inició la venta anticipada de entradas con prioridad para sus ocho mil asociados por sistema de mensaje de texto ayer mismo. Pero unas horas después apareció en escena la policía rafaelina que no estaba en condiciones de garantizar la seguridad en Atlético por lo que devolvía el partido a Sunchales. Unión no embolsará una fortuna, pero quedará bien con sus hinchas porque “hicieron” valer la localía.
La de Talleres deberá remontar el barrilete y rezar para que sean sólo 1.750 (el cupo autorizado) los hinchas que vayan Sunchales y no los 9 mil que se buscaba que fueran a Rafaela.

