Talleres, los resultados y los cambios que determinan
Talleres comienza a ver los resultados de una temporada complicada. Tiene capital en jugadores y ahora sueña con el ascenso.
Es indudable que el resultado deportivo, el que determinará en qué categoría jugará Talleres tras el Mundial, tendrá una gran incidencia en la vida institucional de un club quebrado que debe ser saneado a 2014. La gravitación tiene que ver con la multiplicación de los ingresos actuales y sobre cómo afectará a sus administradores.
El año pasado el juez Carlos Tale, entonces en funciones, había admitido que en caso de que Talleres mantuviera la categoría podría ver la necesidad de buscar un inversor, pero que en el Argentino A, administraría con el fideicomiso. Después del descenso del 13 de junio, Tale y los fiduciarios terminaron por echar a Ateliers, en pleno torneo Apertura, después de que ese corte fuera postergado por las sucesivas apelaciones de la SA. Un extraño caso de amor-odio, ya que cuando llegó el empresario todo fue color de rosa.
¿Más? La quiebra de 2004 llegó también tras el descenso de mediados de ese año a la B Nacional. “Si Talleres no bajaba de categoría, el club no quebraba meses después”, repite una y otra vez, un integrante de la última comisión directiva albiazul. “Si el club hubiera conservado la categoría, habría recibido nuevos documentos de TV, que le habrían permitido armar otro gran equipo. Y si el equipo iba a las Copas, terminaba de salvar el concurso y esperaba otro año para volver a concursarse”, remarcó la fuente.
Como vemos el resultado ha incidido indirectamente en los ingresos y en los cambios de administración. De hecho ya la tiene porque el Talleres, puntero de la Zona 2 y con posibilidades de clasificar, ha generado ingresos, en recaudaciones y campaña de socios, para llegar a los 550 mil pesos que sale mantener el club y proyectar el próximo trimestre. Esto ha hecho que por caso, los hinchas se hayan olvidado de cuestionar a sus autoridades de turno y pedir que se vayan. Y que la lucha por mantener vivo el recuerdo de Ahumada y de sus obras sea del propio empresario, quien ha logrado que sean imputados aquellos que lo desalojaron caso juez Tale y la dupla de fiduciarios Eluani-Ruffener.
¿Lo malo? El plan B es subastar el predio, la salida de emergencia para el día a día y el pago de la deuda de 26 millones, que seguirá latente hasta que no haya un proyecto integral que llegue de la mano de la recuperación de ingresos genuinos (TV o ventas de futbolistas, reclamo de derechos económicos) como el crédito de Jorge Petrone o de un inversor, algo que hasta el momento Silvestre no ha contemplado.
Ahora bien, ¿qué pasará en uno u otro escenario? Talleres ya paga como un club de Primera B Nacional, pero si el ascenso se hace realidad, lo percibido en materia de derechos televisivos volverá a ser un ingreso de peso, al tiempo que se duplicarían los contratos publicitarios. Hoy los clubes de la B Nacional perciben 3.500.000 pesos anuales por TV y por cada partido en directo reciben un plus de 100 mil más, por dar un ejemplo.
Si Talleres continúa en el Argentino A, los fiduciarios quedarán muy dependientes de lo producido por el equipo. Salvo que se ejecute el plan B o la vuelta a una licitación, lo que quiere Ahumada y lo que ya le pidieron al juez los ídolos del club y Humberto Grondona. Y un hecho al que se sumarán distintos sectores políticos de Córdoba, en busca de que Talleres no de más dolores de cabeza.
El plantel
Lo que si exigirá un replanteo es la formación del plantel. No es lo mismo armarlo para una categoría que para otra, está claro. Pero el paso por el Torneo Argentino A ya ha dejado algunos resultados. Tienen nombre propio. El DT Rebottaro puede disponer hoy de titulares y suplentes formados en el semillero. Pereyra y Díaz, en el puesto de enganche; Navarro y Galarraga, en el puesto de volante central; Buffarini y Palacio, en la banda derecha; Cosaro o Aballay y Marín, en la zaga. La lista seguía con Roberto Moreyra y Julio Cuello, pero el paraguayo, que era goleador en el equipo, rescindió su contrato y se marchó a Chile. Cuello volvió ahora después que lo hubieran declarado prescindible y estuviera probando suerte en Ecuador.
Tras la debacle del descenso, la emergencia de subir cuánto antes, y el rótulo de alternativa a los jugadores con chapa que llegaron para ser titulares, estos pibes aprovecharon sus posibilidades para jugar y mostrarse. Es más, aceptaron firmarle al club después de quedar técnicamente en condiciones de solicitar su libertad de acción, después de años de postergaciones y subvaloración. Una situación por la que transitarán Julio Buffarini y Juan Galarraga, en junio venidero.
Lo cierto es que la administración del club -el fideicomiso con el control del juez Silvestre- tiene un capital, que también integran Germán Palacio, Leandro Requena, Carlos López Rubio y Neri Leyes. Eso es un reaseguro, en puestos clave como el del enganche o el volante central, que obliga a su contemplación en la planificación de la siguiente política deportiva. Ahí están para formar un equipo a partir de ellos, para reforzarlo o para negociarlos.

