Talleres juega como vive
En su primer partido post-Ateliers, la “T” cayó 1-2 ante Maipú. Saporiti dijo que por ahora no se va. Mirá las imágenes del partido.
Las respuestas no alcanzan a cubrir todos los interrogantes. ¿Se juega como se vive? Las miserias de Talleres así lo demuestran. Adentro y afuera. Esas que quedaron en evidencia ayer ante cerca de mil personas que hicieron casi 700 kilómetros para ver una derrota vergonzante ante un Deportivo Maipú, que si bien llegó al récord de 49 partidos invicto en Mendoza, le ganó 2-1 con el recurso de tirarle la pelota al área, hasta desde un saque de arco.
Ese Talleres perdido no fue soportado por los hinchas, quienes decidieron jugar su propio partido, obligando al árbitro Mastrángelo a detener el juego a poco de iniciado el complemento al canto de "La camiseta de Talleres se tiene que transpirar..." o de "Andate Sapo, sos un cagón".
Se acercaron Saporiti y Lussenhoff, pero algunas objetos contundentes que les arrojaron impidieron el cara a cara. Talleres llegó al descuento, con un jugador menos, aunque el final del partido arrojó nuevos interrogantes: primero, los futboleros; luego, los personales; finalmente, los organizativos.
“Faltan tres partidos para el plazo de 45 a 60 días para que salga el equipo. Estoy entero. ¿No viste que fui a parar a la gente para que no se desbordara?”, dijo Saporiti.
“No voy a hablar de lo institucional. En la semana se verá. Yo me quedé por Talleres. Voy a hablar de fútbol. Hubo algunas distracciones”, zafó Lussenhoff, al cierre de una actuación floja y que pudo completar gracias a que el juez le perdonó la vida.
Después del cambio de mando, algunas especulaciones indicaban que una derrota estrepitosa dispararía algunas dimisiones entre las que podría contarse la del DT y el capitán que habían sido contratados por el ex gerenciador Carlos Ahumada, con sus garantías respectivas.
Y más allá de una situación que se terminará de definir esta semana, ayer era la primera oportunidad en la que ambos protagonistas se iban a expresar. Aunque no fueron muy concretos, se espera que del reacomodamiento institucional surjan algunas novedades.
El propio DT y el plantel se reunirán esta semana con el fideicomiso y la Fundación Azul y Blanco, el grupo de auxilio económico. Saporiti quedó al día con su contrato en blanco, pero nada supo del acuerdo privado con Ahumada. Ayer, la presencia de Humberto Grondona, el ex DT albiazul que tiene residencia en Mendoza, obligó a que él mismo dijera:
“Yo tengo un compromiso con la selección. No me gusta el armado del equipo. Debería tener un plantel de más jerarquía. En diciembre se pueden traer refuerzos. La gente se merece otra cosa. Está cansada”.
Lussenhoff está en una situación parecida a la de Saporiti y nada sabe del partido despedida que tenía garantizado por el ex concesionario. Es más, tiene pendiente un encuentro con el mismo juez Carlos Tale.
Quien cumplió con su anuncio de sacarse de encima a Ahumada y dejó claro que no habrá más concesión. Aunque no haya un plan de saneamiento definido del club ni garantías de que el binomio fideicomiso-Fundación consiga los 600 mil pesos mensuales para sostener al club. El único plan presentado para ello fue el de Ahumada, que pide volver y promete sanear el pasivo a cambio del mando total y con el predio como garantía si sigue a pérdida. Así está Talleres, así le va.
