Superclásico: colores cruzados
"La Pepona" Reinaldi y "el Tula" Curioni triunfaron en River y Boca, aunque ambos eran hinchas de la contra.
Caprichos del destino. Uno le dio el gol del campeonato a River en 1975. El otro está entre los máximos goleadores de todos los tiempos de Boca. José Omar Reinaldi y Hugo Alberto Curioni quedaron en la historia grande de millonarios y xeneizes. Pero, paradójicamente, lejos quedaron de cumplir con el sueño del pibe. ¿Por qué? Porque "la Pepa" es hincha de Boca y "el Tula", de River. Reinaldi, quien jugó para los de Núñez entre 1975 y 1976, se hizo boquense por imposición de su padrino (Edgardo Reinaldi), quien lo vistió con la azul y oro para una foto infantil en su Villa María natal. "Ahora soy simpatizante, pero nunca me volví loco. Soy, antes que nada, hincha del buen fútbol. Pero que Boca gane o pierda no me cambia la vida", dice el ex delantero de Belgrano, Talleres y Barcelona de Ecuador. Curioni, en cambio, heredó la pasión de su padre, que de chico lo llevaba desde Bell Ville, donde nació "Tula", hasta Rosario cada vez que jugaban los millonarios. "Mis ídolos eran Amadeo Carrizo y Ermindo Onega, a los que veía de chico cuando me llevaban a Rosario a ver los partidos. Después los conocí personalmente", contó el bellvillense cuyo nombre inspiró a una filial boquense de esa ciudad ("No les fue bien, porque cuando iban a hacer socio a alguien, preguntaban ´¿cómo le van a poner a la filial el nombre de un hincha de River?'"). Goles que se gritan. Ambos goleadores coinciden en una sentencia: a los goles hay que gritarlos. Curioni anotó siete en el superclásico, un partido que siempre lo tenía protagonista. "Siempre me fue muy bien y claro que grité con ganas los goles. Es que no entiendo a esos jugadores que no gritan un gol y más hoy, que es tan difícil hacerlos. Hay casos ridículos de jugadores que están un mes en un club y que después, cuando le convierten un gol con otra camiseta, no lo gritan. La verdad que no le veo sentido a todo eso. No los gritaba de manera desaforada, pero sí que los gritaba", reconoce Curioni. No muy distinto es el concepto de Reinaldi, que si bien no anotó en el clásico porteño, en Córdoba festejó seguido tanto en Belgrano como en Talleres. "En Belgrano debuté en Primera contra Boca (en 1968, ganaron los xeneizes 3-1) y ese día le hice un gol. Lo grité como si hubiera sido el último gol de mi vida. Nunca entendí a los jugadores-hincha. En el fútbol se juega para ganar, y se logra eso haciendo goles. Por eso me parece una aberración no gritar un gol. El fútbol está lleno de hipócritas y nadie se atreve a sacarles la careta. Y esto también involucra a los periodistas que, oh casualidad, nunca son hinchas de los equipos grandes", comentó Reinaldi. Palpitando el clásico. La nueva edición del superclásico los encontrará mañana con el corazón dividido. "La Pepa" sólo quiere que juegue bien Juan Román Riquelme por aquello del fútbol espectáculo, mientras que "el Tula" apuesta a un empate ("Para quedar bien con todos, ¿vio?").

