Selección: refundarla, no parcharla
Ahora que el fracaso está fresquito es tiempo de sentar las bases. Pero de verdad. De darse cuenta dónde se está parado. Que no se puede pretender ganar algo por el sólo hecho de tener al mejor jugador del mundo, a varios elementos importantes, y pretender que el DT de turno, sea de cualquier perfil (ahora es Batista, antes Maradona y antes un cuasi Basile), nos vaya a llevar al éxito, así nomás. Y que de mediar algún inconveniente, vendría el volantazo de los Grondona, para ponernos en carrera.
Ese modelo ya no va más, hay que lapidarlo. Que los 18 años de sequía no son casualidad. Éste es el momento en el que deben sentarse las bases del cambio. Como sucedió con la selección de Menotti en 1974 y la selección del interior; con la llegada de Carlos Bilardo; con la primera gestión de Basile, la de Bielsa (aunque no se haya ganado nada, en juego y trabajo crecimos) y hasta con la de Pekerman. Era en la que quedamos eliminados ante Alemania, pero con un equipo que había sido formado por el entrenador en juveniles. Un proyecto que arrancó abajo. Lo grave es que, pese a tener todas las condiciones para cambiar, no se advierte la necesidad de refundar, sino de parchar. Sólo se cree en un cambio de figuritas, a corto plazo y en condicionar al DT diciéndole que ya no se puede equivocar más. Una medida efectista que tapa otras cuestiones que exceden la labor de Batista y el ensayo fallido de igualar a la selección con el Barcelona por el sólo hecho de tener al mejor del mundo. Con Messi y 10 más. No alcanza. Ese plan sirvió con Maradona, nada más. Porque además había tipos que entendían el juego, lo razonaban. Hoy hay laterales que no pasan al ataque, otros con perfil cambiado, delanteros que corren sin ver a dónde le tirarán la pelota, de defensores que no achican cuando el equipo ataque, de jugadores que no saben aprovechar cuando el rival defiende en línea.
Hay que renacer, aunque lleve su tiempo. Alguien deberá explicárselo a la gente que no será de un día para el otro. Por ahora, al único que se vio fue a Batista en una conferencia y para decir que no se fracasó. Así estamos, así vamos.

