Se fue la magia; queda el equipo
Instituto está por encima de la magia de Román Díaz. Es un equipo con todas las letras.
La novela de Román Díaz en Instituto se terminó. No fue en malos términos, apenas cumplió un capítulo de los dos en que consiste la temporada 2009/2010, en la que la Gloria anhela con regresar a Primera División.
Instituto y Román no podían terminar en malos términos. El club le ofreció todo, el DT le dio todas las posibilidades y él, en menos de un tercio del torneo, dio muestras evidentes de su talento. ¿Qué hincha de la Gloria podrá olvidarse de la tarde en que Román lo hizo gritar frente al televisor cuando inflaba la red en el Gigante de Alberdi? ¿O la noche mágica en que entró en Alta Córdoba y fue el héroe contra Boca Unidos? ¿Y aquel primer tiempo de fantasía en Quilmes, cuando dibujó un golazo y, en una pierna, le dio el segundo a "la Chancha" Zárate?
Es claro, el agradecimiento de los hinchas perdurará. Pero, como se mencionó, fue un tercio del torneo. Demasiado poco para un equipo que aspira a lo máximo y que en su plantel tiene a unos 30 jugadores que se rompen todo para cumplir esa meta.
Se fue Román, un "loco lindo". Pero quedó el equipo, el que marcha segundo, el que ganó antes y después de las lesiones de Román y el que en 2010 sueña con jugar los domingos.

