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Roldán, conductor de tiempos difíciles

Carlos Roldán cuenta por qué nunca dirigió en Córdoba, donde hizo el servicio militar y fue chofer del represor Luciano Benjamín Menéndez.

24 de marzo de 2010 a las 08:40 a. m.
Hugo Caric
Roldán, conductor de tiempos difíciles
Siempre en carpeta. Roldán estuvo varias veces en la mira de Instituto, Racing, Talleres y Belgrano. Este úlimo lo tendrá como rival el próximo lunes (Foto: Gentileza La Gaceta de Tucumán).

Carlos Roldán, el DT de los cuatro ascensos con San Martín de Tucumán –rival de Belgrano el próximo lunes–, es un viejo anhelo de los clubes cordobeses. Instituto, que ya lo había sondeado en dos gestiones dirigenciales anteriores, lo volvió a buscar en junio pasado; y Racing lo contactó tres meses después, tras la renuncia de Carlos Ranalli. Alguna vez estuvo en la agenda de la "B" y de Talleres, pero nunca se concretó. En noviembre pasado, y luego de un paréntesis de cuatro meses, "el Negro" volvió al Santo tentado por el gerenciamiento que lidera el ex barrabrava Rubén "la Chancha" Ale. Y aunque su presente está en el Jardín de la República, Roldán no descarta a futuro trabajar en Córdoba, donde administra dos hoteles y también tiene un pasado como chofer del represor Luciano Benjamín Menéndez en su época de conscripto, del cual también habló con Mundo D.

"Siempre tuve posibilidades de trabajar en Córdoba. Hubo interés de Instituto, de Racing y en un momento se habló mucho de Belgrano, pero la más concreta fue en mayo o junio pasado, cuando me hablaron de Alta Córdoba. Yo estaba trabajando en San Martín y les pedí que me esperaran, porque ya sabía lo que iba a pasar (su equipo descendió a la B Nacional y él dio un paso al costado), y ellos fueron muy respetuosos; después no hubo acuerdo económico", comentó Roldán.

–¿Es una materia pendiente?

–Puede ser. Córdoba, al igual que Tucumán, es una provincia muy futbolera, donde Belgrano, Instituto, Talleres y Racing se disputan mucho. Es una plaza muy interesante. En realidad, no sé si considerarlo una materia pendiente. Sí es una posibilidad que nunca se pudo concretar.

Antes de continuar la charla, Roldán pone énfasis en aclarar que con Belgrano "está todo bien" y sostiene que algunas declaraciones suyas, luego de un partido entre el Santo y el Pirata, llegaron distorsionadas a los oídos del gerenciador celeste Armando Pérez. "Nunca dije que Belgrano era un equipo chico; al contrario. Dije que es una institución muy importante, muy grande, y que por ese motivo su equipo no podía salir a especular y jugar con cuatro o cinco marcadores centrales, como lo hacía con (Mario) Gómez, para buscar el puntito. Si hubiera dicho otra cosa, me hago cargo; pero no quiero problemas por cuestiones que no son ciertas", puntualizó.

También aclara cuáles fueron las motivaciones de su regreso a San Martín, que hoy está lejos de una chance de ascenso: “Me une una relación importante con el presidente y la gerenciadora. Tras la renuncia de ‘Pancho’ (Francisco Ferraro) me llamaron para ver si tenía ganas de volver y me pareció bueno, más allá de los riesgos”.

–Usted llegó a Tucumán en 2003, con San Martín en la liga local. Aquella realidad, la del gigante caído en desgracia, es inevitable compararla con la actualidad de Talleres.

–Sí, es verdad. Y seguro me vas a preguntar cuál es la fórmula para salir adelante. Sobre ese tema, te digo que en el fútbol no hay verdades absolutas, todo depende de los resultados. Uno habla siempre de trabajo, de procesos, pero la verdad es que no hay proyecto que se sostenga si no tenés resultados. Me parece que estos clubes a veces tienen que tocar fondo para poder emerger otra vez. Cuando llegué a Tucumán, San Martín estaba venido abajo en lo institucional, con problemas de falta de pago al personal, sin luz, sin agua y con falencias de infraestructura que le impedían jugar en su cancha. Pero lo vi tan comprometida a la gente en querer salir que decidí hacerme carne de la situación y arrancamos. Lógico, se dieron los resultados, pero el sentido común y la coherencia tienen mucho que ver y forman parte del éxito.

–¿Este proceso es más fácil con un gerenciamiento?

–Cuando es leal con los objetivos de la institución, el gerenciamiento es bueno. Hubo otros casos en que los inversores abandonaron porque veían que no les daba plata, pero me parece que tanto la gente de San Martín como Armando Pérez no hicieron negocio. Para ellos es siempre poner dinero, estar involucrados y priorizar lo institucional sobre lo personal.

–¿Qué cambia para un DT cuándo debe lidiar con hinchas o empresarios devenidos en patrones, en lugar de hacerlo con dirigentes tradicionales?

–El trabajo es el mismo, lo que pasa es que en un gerenciamiento los problemas se resuelven entre dos o tres y no hay que estar esperando la decisión de 19 ó 20 personas. De todos modos, y más allá de cuál sea el modelo de gestión, lo fundamental es el respeto y la unidad que debe existir entre los que conducen al club y un cuerpo técnico.

–¿Hay demasiado drama en el fútbol actual?

–Sí. Esto es resultado puro y hay mucha excitación. El fútbol no es mañana ni ayer, es hoy. El tema, en todo caso, es cómo busco el resultado. Si a través de un equipo que meta y le pegue para arriba para ver si puede clavar un “zapallazo” en el otro arco, o con uno que sea piola en sus convicciones.

–Ya que hablamos de estilos de juego, ¿le gusta la selección?

–Y... no enamora, ¿no? Es lo mismo que pasa a veces con nuestro equipo. Hoy la gente de San Martín no va a la cancha porque no se identifica con el equipo, y me parece que algo así pasa con el equipo de Maradona.

–Para el Mundial, ¿puede cambiar la realidad o depende de un golpe de suerte?

–La suerte, por sí sola, no existe. Vos la podés poner si te levantás todos los días a las 6.30, si planificás, si trabajás y sos coherente. Me parece que acá es muy difícil que un equipo funcione entrenando dos o tres días antes de un partido.

–¿Quiénes son sus candidatos en la B Nacional?

–Hay varios que andan bien. Me gusta Instituto... Y no hay que descartar a San Martín o Belgrano.

Menéndez, pasado y presente

El pasado de Carlos Roldán también tiene que ver con Córdoba, donde hizo el servicio militar y tuvo una breve experiencia como chofer de Luciano Benjamín Menéndez durante la dictadura que comenzó un día como hoy hace 34 años y que se extendió hasta fines de 1983.

"Pasó mucho tiempo desde entonces y la verdad es que uno ni lo quiere recordar. Fue un año totalmente perdido, que sólo me sirvió para afianzar mis convicciones, que nada tenían que ver con lo que sucedía en ese momento, ya que mis principios y mis ideales no estaban de acuerdo con un país gobernado por militares", comenta el técnico de San Martín. De cómo se dio su vinculación con el represor, Roldán explicó: "Menéndez era el jefe del Tercer Cuerpo de Ejército y yo fui enviado a comisión desde otra repartición para ser chofer de él. Lo tenía que llevar del lugar a la casa, y de la casa al lugar; es lo único que me ocupaba. Eso duró tres meses".

–¿Cómo era su trato con él?

–Nunca tuve trato directo, más allá de un “buen día”, un “buenas tardes” o un “hasta mañana”. No existía una relación entre nosotros. No era una persona que me cayera bien, para nada, sino todo lo contrario. Recuerdo que siempre me hacía ir con la pistola cargada y abajo de la pierna, y él iba de la misma manera; era un tipo bastante paranoico.

–Ahora lo están juzgando en Tucumán (el juicio fue suspendido y se reanudará el 30 de este mes) por delitos de lesa humanidad, ¿qué le genera verlo ante un Tribunal?

–A veces no te cae bien lo que él responde, cuando dice que mataron un montón de gente porque era lo que tenían que hacer y nada más. Como habitualmente se dice, pareciera que no le entraran balas. Sus principios son esos y él los defiende, aunque son muy particulares y para nada coincido con ellos. Lamentablemente, en este país todavía hay sectores que, sin ser militares, tienen ese pensamiento que no ayuda para nada a la población.

–¿Qué le diría hoy a Menéndez si se le diera la posibilidad de tenerlo frente a frente?

–No vale la pena, ¿qué le voy a decir? Creo que hablar con esa gente es perder tiempo. Ahora es la Justicia la que debe expresarse, y ojalá que lo haga de la mejor manera. Si Menéndez es culpable, que vaya a la cárcel y listo. La gente tiene derecho a defenderse, está claro, pero creo que no se puede defender lo indefendible. En eso soy terminante.