Realidades cordobesas en el TNA
"El Patriota" de Río Tercero arrasa. Cómo vive el básquet la ciudad que con la naranja eclipsa el fútbol. Hoy juega San Martín, obligado a ganar.
Conocedor del paño, Marcelo Milanesio dice que Río Tercero es en Córdoba lo que Bahía Blanca representa en el país: la Capital del Básquet. Para Marcelo, sólo en Río Tercero se da el fenómeno de que el básquet eclipse al fútbol. Que en la calle o en los bares se hable más de dobles y triples que de goles, centros al área y cabezazos a la red. Productora de jugadores a montones –de la Liga Nacional en adelante valdría enumerar bases de "exportación": Milanesio, "el Lobito" Fernández, Pablo Prigioni y Juan Fernández–, la ciudad aparece traccionada ahora por una locomotora arrasadora: 9 de Julio, que se amigó con su historia y, de manera abrupta, pasó de revelación del TNA a candidato firme al ascenso a la Liga A.Con rico pasado en la segunda categoría nacional (jugó de 1985 a 1990/91 y en 1990 fue tercero en el hexagonal por dos ascensos a la Liga A), esta vez "el Nueve" creció a pasos agigantados. Con la misma base del plantel que dio el salto de la Liga B al TNA, y apoyado en una marcada impronta de jugadores cordobeses y riotercerenses, primero hizo pie y después tuvo una maduración explosiva. Una vez que se sacó el peso de mantener la categoría y pasó TNA 1, empezó a cotizar en Bolsa: tuvo una localía imbatible en la segunda fase, se calzó el "2" para los playoffs y desde la semana próxima, en cuartos de final, entrará al túnel cuyo final tiene una puerta grande: dos ascensos a la Liga.
Cuna basquetbolera"Siempre hablábamos con Marcelo (Milanesio) de que Río Tercero consume más básquet que fútbol. Si te ponés a ver, hasta parece desproporcionada la cantidad de riotercerenses que hay en Liga A, TNA o Liga B en relación con la cantidad de habitantes. Somos productores de basquetbolistas", dice "el Lobito" Fernández, el asistente del equipo "Patriota", que cumplió el sueño y cerró su carrera –que incluye cinco títulos de Liga Nacional– jugando junto con su hijo Juan y dándole a 9 de Julio un título y el ascenso a la Liga Nacional B."Desde que llegué a Río Tercero me llamó la atención cómo se vive el básquet en la cancha o en los bares", reconoce Sebastián González, el DT del equipo. "Se habla todo el tiempo de básquet y se siguen recordando planteles y jugadores de hace años. Escuché esas historias 10 mil veces, así que con los jugadores actuales bromeamos con que ya les renovamos el tema de las charlas. ¡Ja!", se divierte."Nos hacemos cargo de dónde estamos. Nos ganamos el respeto. Estaba seguro de que estos pibes iban a explotar cuando entráramos al TNA 1 y no sintieran presiones. Pero en playoffs empieza algo nuevo, y van a ser durísimos. Somos ocho equipos por dos ascensos. ¿Cómo no vamos a ilusionarnos? Eso sí, no nos tiene que ganar la ansiedad", dice "el Seba".La cohesión del grupo y el reparto de juego no son verso: hay ocho jugadores con promedios de 8 a 12,7 puntos y ocho, también, encima de los 20 minutos en cancha. Ninguno es imprescindible: la clave está en el todo. La cuestión de la localía también pesa: "el 9" ganó 11 de sus 12 juegos en el José "Gordo" Albert (sólo lo amargó San Martín de Marcos Juárez) y, si gana en casa todo lo que queda, sacará pasaje a la Liga A. Así de contundente. "Lo de la localía tiene su explicación. En este presente no sólo incidió el tener muchos cordobeses en el plantel, sino que hasta diría que 7 u 8 jugadores de este equipo aprendieron a jugar en esta cancha", dispara el DT. Se entiende, claro, que al menos en este caso, ponerse la camiseta o sentirse en casa no es una frase vacía.