Ramiro Pereyra sueña con ascender y ser ídolo en Talleres
Hace un año, el santiagueño Ramiro Pereyra quedó libre, pero igual volvió a firmarle al club. Tras el descenso, Saporiti lo rescató como delantero y Rebottaro lo hizo un “10” con gol.
Ramiro Pereyra disfruta del Talleres puntero, de sus goles, de las actuaciones gravitantes como armador del equipo. Es un momento único porque lo distingue el hecho de portar la camiseta número "10", esa que llegaron a usar Daniel Willington, Daniel Valencia y Diego Garay.
"Pienso en el día a día y en rendir. Pero sueño con el hecho de ascender y ser ídolo. Hace mucho que esta camiseta no la usan jugadores del club, porque trajeron a futbolistas de prestigio. Primero le tocó a Agustín Díaz y ahora a mí. Es un puesto exigente. La gente nunca se va satisfecha. Si al equipo le falta juego, el culpable es el enganche. Pero estoy orgulloso de usar la '10'", tiró "Rama", autor de un golazo, el primero a Juventud Antoniana el domingo último.
Ése que le dedicó a su papá Hugo, quien como su hermano Carlos, se vinieron de Santiago del Estero, el pago de la familia Pereyra, el mismo del que llegaron Mario Eduardo Bevilacqua y Luis Adolfo Galván.
"Fueron dos grandes que son nuestra referencia. Mi viejo jugó en Mitre, de donde salió 'el Bevi'. Después no pudo seguir. Igual que mi hermano que se dedicó al estudio, después de jugar en Independiente de Beltrán. Pero me siguen y para mí es una motivación, más que una presión. Aunque ya estoy grande. Tengo 24 años", recordó el jugador albiazul al que recién ahora le dieron la chance de mostrarse.
Todo eso después del descenso, de la urgencia de jugar para salir del Argentino A en el primer intento y de que los jugadores titulares no anduvieran, caso Fernando Sanjurjo.
"La vida me cambió en un año. Inclusive estuve un año a préstamo en Atlético Tucumán. Hace un año había quedado libre y yo quería renovar. Empecé a jugar para eso. Por un contrato. Quería seguir y todo me salió mejor. Saporiti me puso como delantero y eso ya me conformó, aunque no era lo mío. Con Rebottaro volví a ser enganche. Con Gareca jugaba de volante izquierdo, como con Capitano", analizó Pereyra.
“Llegué en enero de 2003. Hubo una prueba en Santiago. Yo jugaba en las escuelas de fútbol del Banco de Santiago, porque mi viejo era bancario. Me seleccionó Marcelo Arce, colaborador en el semillero con Mario Ballarino”, analizó el santiagueño, el día después del gol, jornada que decidió pasar en Río Ceballos con amigos y parte de su familia, y con la música de la Vela Puerca, Cielorraso y Callejeros.
"Ganamos un partido importante. Estiramos la diferencia. Vamos paso a paso", cerró el talentoso jugador albiazul que ya lleva cuatro goles.

