Temas del día:

¿Por qué no se puede comparar?

18 de julio de 2011 a las 10:55 a. m.
¿Por qué no se puede comparar?

Dicen que el fútbol no es comparable con nada. Aun con miles de diferencias, ¿quién determina esa imposibilidad? Si todo el tiempo se buscan analogías para “futbolizar” (y hacer entendible, dicen) cualquier otro deporte, ¿por qué no comparar, sin creer que de allí saldrán verdades absolutas? Hay asimetrías servidas.

De la mejor materia prima y la factoría que generó un Messi y varios galácticos, Argentina no logra sacar un equipo campeón, una selección que si no seduce con una identidad criolla, al menos convenza a fuerza de títulos.

De la carencia del biotipo ideal, de unos pocos NBA (y un solo “Messi del básquet”: Ginóbili) y de una generación de tipos más inteligentes y al servicio del equipo que brillantes en sus genes, Argentina sacó su Generación Dorada.

Pero más allá de eso, encontró un ADN, una forma de entender virtudes, disimular falencias y trascender nombres, desde la selección mayor a la última de las categorías formativas. Es más: concluido su ciclo, “el Oveja” Hernández se reunió con su sucesor, Julio Lamas: intercambiaron datos y planificaciones. En el fútbol, Basile se sintió traicionado por Maradona, “el 10” por el “Checho” y Batista mira de reojo todos los fantasmas.

¿Y el vóley? Sin ser la genial selección de Brasil ni la gigantesca Rusia ni la explosiva Cuba, la Argentina disfruta del N° 1 del ranking mundial de categorías formativas y, con una camada de pibes talentosos y laburados hasta el cansancio, se metió en “semis” de la Liga Mundial.

En el fútbol, donde tenemos (o creemos tener) todo, no pegamos una. ¿Y si además de comparar a alguien se le da por saber cómo hacen para crecer otros deportes?